XX ANIVERSARIO DE LA JOYA ARQUITECTÓNICA DE MÉXICO EN BERLÍN. Por Jorge Castro-Valle Kuehne*

En mi trayectoria en el Servicio Exterior Mexicano, y especialmente en mis viajes alrededor del mundo durante mi gestión como Director General de Protocolo, llegué a conocer muchas sedes diplomáticas de México. Sin demérito de otras representaciones, en mi opinión personal ninguna compara con la belleza de nuestra embajada en Berlín, que este 22 de noviembre festeja el XX aniversario de su inauguración.

Mi primer contacto con ella fue como turista, en Semana Santa de 2002, cuando regresé a Berlín por primera vez desde la Unificación Alemana, acontecimiento histórico que tuve el privilegio de presenciar como último representante diplomático mexicano ante la extinta República Democrática Alemana (RDA) en1990.

Mi esposa y yo tomamos un “turibus” que, para orgullosa sorpresa nuestra, hizo una breve parada enfrente de nuestra embajada refiriéndose a ella en términos elogiosos por su original diseño arquitectónico y como uno de los principales atractivos turísticos de esa fascinante urbe.Fue, literalmente, amor a primera vista, pero lejos estaba de imaginarme que, tan sólo 15 meses después de este “flechazo”, estaría yo despachando en esa espectacular sede como Embajador de México antela República Federal de Alemania (RFA).

Antes de entrar en detalle sobre esta joya arquitectónica, conviene poner en contexto histórico los factores que incidieron en su construcción:

En el tratado suscrito entre la RFA y la RDA en 1990, se acordó que Berlín sería la capital de la Alemania unificada. Al año siguiente, en una cerrada votación, el Parlamento federal decidió igualmente el traslado de los poderes ejecutivo y legislativo a Berlín, desplazando a Bonn como su sede. Ante la complejidad de la instrumentación de esa medida, se dio como plazo máximo el año 2000 para que las diferentes dependencias se establecieran en la nueva capital. Ello ocurrió en el segundo semestre de 1999, 50 años después de la fundación de la llamada “República de Bonn” y 10 años después de la caída del Muro de Berlín.

Este plazo perentorio también aplicó para las misiones diplomáticas que hasta ese momento conservaban sus sedes en Bonn. Con tal motivo, y con la voluntad política de cumplir cabalmente con esta disposición, en 1997 el gobierno del entonces Presidente de México, Dr. Ernesto Zedillo, convocó a un concurso para diseñar nuestra nueva embajada en Berlín.  Participaron ocho grupos, resultando seleccionado por un jurado el proyecto presentado por los destacados arquitectos Teodoro González de León y Francisco Serrano.

Con facilidades otorgadas tanto por el gobierno federal alemán como el de Berlín, se consiguió un terreno con una ubicación privilegiada en el barrio diplomático del Tiergarten, equivalente al Central Park de Nueva York. La construcción del inmueble inició en diciembre de 1999 concluyendo, en tiempo récord, once meses más tarde. ¡Toda una hazaña para estándares alemanes!

Siendo la primera embajada de México construida ex profeso en Europa, sus diseñadores – dicho por el propio Arquitecto Serrano – quisieron darle – y, en mi opinión, lo lograron magistralmente – diversas características especiales:

+ Que fuera un testimonio del México moderno en el umbral del siglo XXI y que se convirtiera en motivo de orgullo para los mexicanos y de asombro para toda persona que la visitara.

+ Una obra representativa en el Berlín contemporáneo, que combinara tradición histórica con modernidad innovadora.

+ Que, por su singular diseño, relacionara a México con Alemania en el contexto de una nueva etapa de los vínculos diplomáticos entre ambos países.

+ Que, por su ubicación privilegiada, tuviera una inconfundible presencia urbana y se volviera un auténtico ícono de la capital alemana.

+ Un edificio claro, luminoso, que mostrara una forma singular de construir, con un material distinto: concreto blanco cincelado, con mezcla de agregados blancos, que invitara no sólo a verlo sino también a tocarlo.

+ Con particularidades mexicanas de expresión que le confirieran representatividad monumental y, al mismo tiempo, ligereza y transparencia.

El inmueble ocupa una superficie de 1,300 m², tiene 18 metros de altura y consta de cinco niveles cuyos aspectos más sobresalientes son:

+ Su imponente puerta de bronce, que da la bienvenida e invita a entrar y sentirse como en México.

+ La fachada, de color blanco, con columnas de una sola pieza que forman una especie de persiana que, al pasar por enfrente del edificio, da la impresión de abrirse para mostrar su interior o cerrarse, dependiendo de la perspectiva, produciendo un efecto de abanico.

+ El atrio, que para algunos está inspirado en el observatorio maya de Chichen Itzá, es un cilindro con techo transparente que permite la entrada de luz natural e ilumina todo el edificio.

+ En ese mismo espacio, una serie de jardineras en forma de pirámide con plantas naturales que simbolizan el enfoque ecológico y la sustentabilidad que caracterizan al inmueble.

+ Un funcional salón de usos múltiples adaptable para albergar todo tipo de eventos como ceremonias, recepciones, conferencias, exposiciones de arte, proyecciones de cine, conciertos y recitales, entre otros.

En mi primera contribución para la revista de la Asociación de Diplomáticos Escritores (ADE) titulada “El factor germano en mi carrera diplomática”, me refería a la influencia que tuvo el dominio de ese idioma en mi trayectoria,que me llevó a estar acreditado ante todos los países de habla alemana: Austria, Suiza, Liechtenstein, así como, destacadamente, las dos Alemanias: la RDA y la Alemania unificada.

Sin embargo, pecaría de omisión si no reconociera que, más allá del conocimiento del alemán, mi principal “aliado” – como el de todo embajador mexicano en Berlín – fue el maravilloso edificio sede de nuestra misión diplomática. 

Durante mi gestión de casi seis años, de 2003 a 2009, en buena medida gracias al prestigio y poder de atracción de nuestra sede, fueron incontables los eventos que se desarrollaron en la embajada, tanto los organizados por México como por instituciones alemanas que nos la pedían “prestada” para actos especiales. 

Entre los más memorables, recuerdo con especial agrado los siguientes:

+ Recepciones de nuestro Día Nacional y ceremonias del Grito de Independencia, con la entusiasta participación de miembros de la comunidad mexicana, así como del Cuerpo Diplomático y “amigos de México” de diversas instituciones alemanas.

+ La reunión regional de embajadores de México acreditados en Europa con la asistencia de todos los representantes diplomáticos de nuestro país en el viejo continente, funcionarios de alto nivel de la Cancillería mexicana y una serie de invitados especiales alemanes.

+ Reuniones del Grupo de Embajadores de América Latina y el Caribe (GEALC) – que tuve el honor de presidir por más de cinco años – con miembros del Grupo de Amistad del Parlamento alemán con nuestra región, así como con representantes de fundaciones políticas, asociaciones empresariales, instituciones culturales y académicas, y centros de investigación.

+ El primer encuentro del GEALC con el flamante Ministro de Asuntos Exteriores del nuevo gobierno de coalición de la Canciller Federal Angela Merkel, el ahora Presidente Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, a petición expresa de ese distinguido político socialdemócrata por su interés en conocer personalmente nuestra admirada sede.

+ La reunión de fin de año del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo con miembros de la fuente mediática que cubría sus actividades, también a solicitud personal de su entonces titular, la Ministra Heidemarie Wieczorek-Zeul, prominente dirigente del ala izquierda del Partido Socialdemócrata (SPD), apodada “Rote Heidi”.

+ El homenaje a Frida Kahlo en el 50 aniversario de su muerte, con la presencia del connotado coleccionista de arte Heinz Berggruen, ciudadano honorario de Berlín, quien ofreció una lectura del capítulo de sus memorias “Highways and Byways” dedicado a su fugaz aventura amorosa con la icónica artista mexicana, tan venerada en Alemania, seguida de un convivio al estilo de las fiestas de Frida y Diego.

+ La serie de actividades de promoción que se llevaron a cabo en ocasión del Mundial de futbol en 2006, en el marco de la primera edición de la iniciativa “Una Probadita de México” que, debido al éxito obtenido en Alemania, posteriormente se replicó en los Mundiales de Sudáfrica (2010), Brasil (2014) y Rusia (2018).

+ La concurrida ceremonia del otorgamiento de la condecoración de la Orden Mexicana del Águila Azteca al célebre astro futbolístico alemán, el “Kaiser” Franz Beckenbauer, en su calidad de presidente honorario del comité organizador del Mundial.

+ El festejo posterior al concierto de gala “Cumbre de las Estrellas de la Ópera” protagonizado por el maestro Plácido Domingo, junto con la soprano rusa Anna Netrebko y el tenor mexicano Rolando Villazón, en el magnífico escenario Waldbühne; todo un acontecimiento de gran impacto para la imagen de nuestro país y de su embajada, con comida, bebidas y música mexicanas.

+ La recepción en honor de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección del maestro Carlos Miguel Prieto con motivo de su exitosa gira de conciertos por Alemania.

+ Las populares “fiestas mexicanas” que se convirtieron en una apreciada tradición en ocasión de importantes eventos internacionales en la capital alemana, con activa presencia de México, como la ITB, una de las principales ferias de turismo del orbe; la Berlinale, el emblemático festival de cine; o la feria Fruit Logistica, de comercio mundial de frutas y hortalizas.

+ Los eventos de promoción de los atractivos culturales y turísticos de diversos estados de la República Mexicana, como parte de la iniciativa de la embajada denominada “Espejo de México”.

+ Muestras gastronómicas y degustaciones de bebidas mexicanas con la valiosa colaboración de reconocidos chefs y prestigiosas marcas de nuestro país.

+ Invitaciones de organizadores alemanes para que la embajada participara en eventos de gran arraigo en Berlín como el “Festival de las Luces” – iluminando la fachada del edificio con nuestros colores nacionales – o la “Larga Noche de los Museos” – abriendo las puertas de nuestra sede para que los berlineses pudieran visitarla para admirar su arquitectura y las exposiciones que estuvieran presentándose.

+ Y, por último, pero no por ello menos importante y emotivo, el acto conmemorativo del V aniversario de la inauguración de la embajada que contó con la honrosa presencia del Arquitecto Francisco Serrano – Premio Nacional de Ciencias y Artes 2003 y Premio Nacional de Arquitectura 2013 –una persona de extraordinaria calidad humana, generosidad y sencillez, además de un querido amigo nuestro.

Al cumplirse el XX aniversario de nuestra joya arquitectónica en Berlín, deseo rendir homenaje y dejar testimonio de mi reconocimiento y admiración por sus ilustres creadores, a cuyo genio y visión se debe que México cuente con uno de los instrumentos más poderosos y nobles para la promoción de su imagen positiva en el mundo, del cual los mexicanos podemos sentirnos sumamente orgullosos.

En lo personal, tendré con ellos una eterna deuda de gratitud por haber contribuido con su emblemática obra a hacer de mi gestión diplomática en Alemania una de las experiencias más gratas, estimulantes y enriquecedoras en mi larga carrera en el Servicio Exterior.

 

*Embajador Eminente de México, en retiro.Mexicano.             Ciudad de México, noviembre de 2020.

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