UN PÁJARO NOS AMENAZA. Por Antonio Pérez Manzano*

Avizorando el siglo XXI los medios electrónicos como internet, fueron facilitando la creación y difusión de páginas web y blogs; tanto individuales, como de empresas, instituciones y “redes sociales”. Dicho fenómeno con el paso de los años ha proliferado y se ha vuelto un “medio de comunicación” fácil, rápido y relativamente al alcance de todos los presupuestos. Por esa razón, comerciantes, políticos, gobernantes y público en general, se han sumado a ese sector, aprovechando la aparición de redes como Twitter, Facebook, Linkedin y Google, entre otros, los que suman varios millones de usuarios.

La comunicación y la información por dichos medios se difunden instantáneamente y no ofrecen tiempo para la reflexión acerca de lo escrito; así como tampoco el suficiente espacio para explicar un asunto o algún tema de fondo (salvo excepciones). Principalmente por ese motivo, ha venido surgiendo un lenguaje distinto al idioma que se habla en casa, en la escuela, o en el trabajo. Se abrevian las palabras, se sustituyen con símbolos, o se deja a medias la idea. Asimismo, se recurre a los llamados “emoticones”, “íconos” y otros símbolos, para señalar que te gusta, te desagrada y otros. Inclusive, en las prisas se omite la revisión y la corrección ortográfica, sin mencionar la sintaxis, inexistente en buena parte de los mensajes.

Como resultado de lo anterior, los partidos políticos y muchos gobernantes, se han dado a la tarea de “aprovechar” esos medios para estar en contacto con “su pueblo” y dar la imagen de acercamiento y contacto cotidiano. Algunos Jefes de Estado y de Gobierno, han decidido tomar esa vía de contacto público; al grado que en la actualidad, antes que un comunicado oficial de la presidencia o de las oficinas encargadas de difundir las noticias de los gobiernos, el máximo responsable de la administración transmite sus mensajes breves; en los cuales abordan asuntos de todo tipo: desde felicitar a un deportista por sus logros, expresar sentimientos de pésame, hasta anunciar una obra realizada por su gobierno. Las prisas por ser los primeros en hacerse presentes.

Dicha práctica de comunicación con sus gobernados pareciera normal y hasta deseable, siempre que fuera completamente comprensible y que el mandatario en turno no se pusiera como ejemplo del “mal escribir”, al verse obligado a emplear el lenguaje a que antes se hace referencia. Un Jefe de Estado o de Gobierno que no escriba correctamente el idioma del país que representa, le está restando valor a lo que se enseña en el hogar y en las aulas escolares.

En el ámbito nacional, sus acciones y dichos, tendrán repercusiones limitadas –aunque en este mundo globalizado, lo que se escribe en México de inmediato se puede leer en prácticamente todo el mundo-. En virtud de que además de intentar comunicarse con “su pueblo”, los políticos, altos funcionarios de gobiernos y los mencionados mandatarios, se dirigen por las mismas redes sociales a sus homólogos de otros países; en ocasiones solo para saludarse, para enviar una felicitación, o expresar sentimientos de pesar por alguna pérdida.

MI PAÍS AMENAZADO POR UN TWITTERO. Por otra parte, como ha estado ocurriendo últimamente desde su llegada al poder, el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump ocupa parte de su tiempo para emitir opiniones, anunciar medidas administrativas, e inclusive, para amenazar a otros países con aplicarles sanciones si no aceptan sus propuestas.

Tal es el caso de mencionar que dicho personaje le ha dedicado a México buena parte de dichos mensajes, mostrando muy poca simpatía y respeto por la población mexicana en general, especialmente a los ciudadanos que trabajan y estudian en los Estados Unidos y muchos otros que también quisieran emigrar hacia dicho país. Ha expresado que los mexicanos somos unos mal vivientes, aprovechados y que nunca damos nada.

Del mismo modo, en otros mensajes ha amenazado con aplicar sanciones si México no hace lo suficiente para terminar con las caravanas de migrantes de varios países que atraviesan territorio mexicano, con el propósito de llegar a la frontera estadounidense. Mis amables lectores deberían de estar informados que, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, la amenaza o el uso de la fuerza están prohibidos.

Con dichas actitudes y prácticas de “comunicación”, los gobiernos le restan seriedad a las relaciones bilaterales, o multilaterales, según sea el caso. En primer lugar, habría que verificar la autenticidad de lo escrito: Comprobar si fue personalmente el titular de la cuenta quien escribió el mensaje, o alguien más en su nombre; inclusive, existe la posibilidad de que alguien con altos conocimientos en la materia como los llamados piratas informáticos (hackers en inglés) pudieran ingresar al sitio de uno de ellos y escribir textos perjudiciales para las relaciones personales de los gobernantes y para las relaciones internacionales en general. La credibilidad no es la máxima garantía sobre lo que se escribe en las redes sociales.

 

*Fundador y editor de la revista electrónica trimestral «ADE»

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