BOLIVIA YA TIENE MAR. CONFLICTO EN DINAMARCA. Por Antonio Pérez Manzano*

COMO UN REGALO DE NAVIDAD COMPARTO CON FAMILIARES Y AMIGOS ESTA NOVELA, RELACIONADA CON LA PROFESIÓN QUE EJERCÍ DURANTE VARIAS DÉCADAS.

PREFACIO 

          Estimados lectores, el asunto relativo a la mediterraneidad de Bolivia, ha dado motivo a largas y prolongadas discusiones, en las cuales han tomado parte Jefes de Estado, parlamentarios y diplomáticos; así como  diversos  sectores de la opinión pública boliviana, de Chile y el Perú -como interesados directos- y finalmente, de la comunidad internacional.

          En algunos continentes, existen países que surgieron como Estados sin  litorales marítimos –en la actualidad existen poco más de 40 con esas características-, por lo cual las sociedades que se asentaron en esos territorios, se adecuaron a las condiciones geográficas existentes, con todas sus implicaciones.

           El caso boliviano es diferente, dado que hasta el año 1884,  su territorio contaba con un litoral cercano a los 400 kilómetros en el Océano Pacífico y tres puertos marítimos, los cuales perdió como consecuencia de un conflicto bélico con Chile, en el cual se vio involucrado el Perú.

        Desde entonces, mucho se ha dicho, escrito y negociado, para tratar de lograr una solución pacífica al anhelo latente de los bolivianos, por volver a bañarse en su mar.

           En alguna etapa de la historia, los otros dos actores en la “Guerra del Pacífico”, han ofrecido a Bolivia la utilización de un puerto marítimo por donde puedan efectuar movimientos comerciales. Hasta el momento, ninguna ha sido lo suficientemente favorable, como para que se llegue a un acuerdo.

           Gracias a la presente narración, nosotros podemos preguntarnos si: ¿una dama del Servicio Exterior Boliviano, a punto de jubilarse, podría lograr el anhelo de muchos bolivianos, de refrescarse en su propio mar?

          En respuesta, diremos que en el marco de una ficción novelada, una embajadora logró cambiar la historia: Los otrora incansables conquistadores  vikingos -después de una larga lucha en la que se vieron involucradas las burocracias gubernamentales, parlamentarias y la opinión pública-, ponen de manifiesto su sentido humanista y su sensibilidad ante problemas que enfrentan otros países, para resolver -así sea de manera simbólica-, la cuestión marítima de Bolivia.

     La narración de que aquí se trata, transcurre en etapas que van desde la solemnidad que encierra el ceremonial diplomático, pasando a través de una desmitificación del quehacer de los funcionarios del Servicio Exterior, hasta llegar a otros pasajes en los que se presentan situaciones francamente cómicas y hasta grotescas; sin que exista el propósito deliberado de ridiculizar a ningún funcionario, o criticar alguna actitud asumida sobre la base de su cultura y tradiciones.

 *Novela Pedagógica. El autor es diplomático de carrera del Servicio Exterior Mexicano en retiro.

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