VII. ¿QUÉ NOS DEPARA EL FUTURO?

La Humanidad como Rehén
De un Virus y sus Terribles Consecuencias.
Por Antonio Pérez Manzano

Estimados lectores, ¿debo referirme a ustedes como sobrevivientes? Espero que lo anterior no sea considerada una ofensa o falta de consideración con los que sufren por los padecimientos de la enfermedad, o por la pérdida de un ser querido.

Hemos terminado el año 2020 angustiados de ver cómo el surgimiento de un virus en China, se dispersó por todo el mundo y ha venido a constituirse en una catástrofe desde el punto de vista de la salud, de la economía y del factor humano, que al final es quien reciente y carga con todas las consecuencias.

De acuerdo con especialistas en el tema, desde la pandemia de 1918 (hace 102 años) cuando a causa de la pandemia -la mal llamada “gripe española”- fallecieron más de 50 millones de seres humanos; desde entonces la humanidad no había sido tan amenazada por un ser vivo u orgánico, aunque sí por el hombre mismo, que fue capaz de provocar una Primera Guerra Mundial con un saldo de millones de muertes y las diferencias, el odio, los intereses y otros aspectos hicieron olvidar aquellos horrores, para incrementar la maquinaria bélica y arrastrar a muchos países a la Segunda Guerra Mundial, que en cantidad de vidas humanas superó por mucho a la anterior guerra y la destrucción del patrimonio cultural no tenía precedentes hasta entonces. La aparición de armas de destrucción masiva, como la bomba atómica, superaron en mucho lo hecho anteriormente. ¿Será que dichas acciones confirman que: El hombre es el lobo del hombre?

Una vez que han pasado dichas catástrofes ¿podemos asegurar que aprendimos la lección? La respuesta sería “parcialmente”, puesto que la industria armamentista y los odios raciales, religiosos y políticos, siguen provocando enfrentamientos y mantienen guerras (no declaradas) nacionales y regionales, alimentadas por las grandes potencias. Al respecto, las noticias de la Organización de las Naciones Unidas del día 4 de enero de 2021: “Ataque en Nigeria, en contra de la población civil que deja por lo menos 100 fallecidos. Asimismo en Pakistán, El Secretario General de la ONU ha condenado enérgicamente el ataque terrorista y el asesinato de al menos 11 mineros en la provincia de Baluchistán, registrado ayer y ha expresado sus más sinceras condolencias a las familias de los mineros y al pueblo y al gobierno de Pakistán. Otros conflictos siguen latentes, como el de Siria, los refugiados kurdos y otros conflictos.”

Y, sobre las enfermedades y otras amenazas a la salud ¿hemos aprendido lo suficiente para estar protegidos y proteger a nuestros seres queridos? Al parecer el ser humano es una de las criaturas más vulnerables de la naturaleza, por esa razón y gracias a su inteligencia y sentido gregario, se fue organizando en clanes, tribus, pueblos y naciones. Como parte de dicha organización se mantuvieron las costumbres, se crearon normas y leyes y una estructura estatal que contempla la elección de líderes, o representantes “encargados de servir a la sociedad”.

Como consecuencia de lo anterior, observamos que muchos de esos Estados, han ido evolucionando y se han ido desarrollando, no solo para producir más riquezas, sino principalmente, para elevar el nivel de vida de sus integrantes. Al mejorar el nivel de bienestar y elevar las esperanzas de vida, se han ocupado de todas las demás demandas de la sociedad en materia de educación y de instrucción para la competencia mundial por los mercados, lo cual no es negativo si se tienen aseguradas las demás necesidades del individuo y de la sociedad en su conjunto.

México como miembro de la comunidad internacional y orgulloso heredero de una cultura ancestral, también ha venido observando avances en muchos aspectos, pero de la misma manera que la actual pandemia ha golpeado a otros países, a nosotros nos sorprendió y ha causado graves daños a la salud y a la economía. Nuestra sociedad es vulnerable a las calamidades, como los terremotos, los huracanes y las pandemias:

“Para 1918, México se encontraba debilitado tras una violenta revolución que destrozó la infraestructura, dividió a la sociedad y fracturó las actividades económicas del país, además de haberse recuperado de una epidemia de tifus. Ante las noticias alarmantes de la enfermedad en Estados Unidos y la respuesta de las autoridades mexicanas, el periódico El Demócrata publicó a finales de octubre de ese año que México no estaba ni remotamente preparado, desde el punto de vista sanitario, para evitar [la] pandemia actual”. Al final, entre 300 mil y 500 mil mexicanos perecieron en el otoño de 1918 por causa de un brote del virus de la influenza tipo AH1N1.[1]

En cuanto a la pandemia de 2009 en México, laa Gaceta Médica de México publicó: “Experiencia y lecciones acerca de las políticas nacionales de preparación contra la influenza estacional y epidémica. México fue el primer país que notificó a la Organización Mundial de la Salud un brote que habría de convertirse en pandemia, que fue la primera del siglo XXI causada por el virus A (H1N1) 2009. Antes de este evento, México contaba con un plan de preparación nacional que incluía vacunación estacional, reservas de equipo para protección personal y fármacos antivirales, así como estrategias de comunicación. Durante la epidemia se fortaleció la red nacional de laboratorios de salud pública, así como las capacidades de crecimiento de las unidades de terapia intensiva y el sistema de distribución de medicamentos antivirales. Se condujo una comunicación de riesgos para que la población tuviera apego con las medidas implementadas, tales como el distanciamiento social (cierre de escuelas y centros de trabajo, cuarentena en domicilio). Esta revisión describe la experiencia mexicana durante la pandemia de influenza de 2009 y las lecciones aprendidas, que son de utilidad para la preparación contra epidemias futuras.[2]

Conclusiones: El virus de la influenza A (H1N1) ha producido la primera pandemia del siglo XXI. En estos momentos (2009) la pandemia es moderadamente grave, pues la mayoría de los pacientes sufren una afección que remite espontáneamente y no deja secuelas. No obstante, algunos grupos tienen un riesgo mayor de sufrir un cuadro grave e incluso morir a consecuencia de la influenza. El diagnóstico se debe basar en la clínica, aunque puede apoyarse en las pruebas diagnósticas”[3]

La Necesaria Cooperación Internacional. No solamente para el caso de las pandemias se hace necesario buscar la colaboración entre la sociedad, los gobiernos y las organizaciones internacionales, como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras más del sistema de las Naciones Unidas, que se encargan del comercio mundial, de la alimentación, del trabajo y de todo lo que puede contribuir para recuperar la salud y la economía de los países.

Por parte de México debemos buscar el reforzamiento de acciones de cooperación con nuestros países vecinos (incluyendo El Caribe, considerado como nuestra tercera frontera); en algunos casos ofreciendo conocimientos y tecnología y en otros, compartiendo sus experiencias y demás recursos con que cuentan. Más allá de nuestra región, contamos con acuerdos de cooperación con la Unión Europea, con Japón, China y Rusia y los países que forman parte de la Unión Africana, por mencionar algunos extra continentales.

Esperamos o deseamos que la fatalidad no nos vaya a llevar a que las consecuencias de la pandemia, nos acerquen a la cifra de mexicanos fallecidos por la influenza de 1918 (hace más de 102 años), dado que la diferencia abismal de recursos con los que hoy contamos, no justificarían unos resultados tan desastrosos. Asimismo, porque no estamos emergiendo de ninguna guerra o revolución, ni de ninguna otra calamidad que justificara una situación tan negativa. Tenemos enfrente ejemplos de países que han transitado –hasta la fecha- con daños menores.

Finalmente, no por menos importante, es la tragedia económica que viven miles o millones de ciudadanos que han perdido su fuente de trabajo; así como el gran número de empresas y negocios que se han visto afectados por esta situación excepcional y de gran impacto que estamos padeciendo. Ojalá que los gobiernos y la sociedad misma, encuentren caminos para la reactivación y la recuperación.

  1. https://www.milenio.com/cultura/gripe-espanola-pandemia-1918-mato-miles-mexico.
  2. https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=71214 Los resultados de la pandemia: “La OMS informó el 6 de julio de 2009 la existencia de 94,512 casos acumulados confirmados en 134 países, Estados Unidos con 33,902 casos, México con 10,262, Canadá con 7,983. Se reportaron 429 defunciones en 18 países, con una letalidad global del 0.45 por cada 100 enfermos. Los países con mayor número de defunciones eran Estados Unidos con 170 defunciones (letalidad 0.50 por 100 enfermos), México 119 (1.15 por 100), Argentina (2.41 por 100).”
  3. https://www.medigraphic.com/pdfs/imi/imi-2009/imi092e.pdf Los signos y síntomas de la influenza AH1N1 encontrados con mayor frecuencia en reportes de varios países fueron la fiebre (87.8%) y la tos (81.5%), en menor proporción odinofagia (50.4%), rinorrea (22.2%), mialgias (16.9%), ataque al estado general (14.2%), diarrea (13.3%), vómito (11.5%).

 

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