VI. NEUROPLASTICIDAD*

Dedicado a mi gran amiga,
casi prima Hilda Callejas Jacobsen

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Las noticias que nos llegan cuando ya alcanzamos cierta edad, no son siempre las más halagüeñas, es por ello que en esta ocasión trataremos de enfocarnos en el tema de la neuroplasticidad[1], y considerar la importancia de estimular constantemente el lado no dominante de nuestro cerebro, para que con la edad podamos enfrentar de mejor manera las enfermedades que nos llegan a afectar nuestro diario vivir, con el deterioro de nuestro cuerpo en general, enfermedades como Alzheimer o diferentes tipos de demencia senil que no son más que el resultado de un cerebro que se vuelve perezoso por haber dejado de ser estimulado.

Ya en una ocasión abordamos algunas consideraciones sobre este tema, ante todo de la importancia que los niños de 7 a 9 años sean estimulados con clases de música, canto, danza, drama, pintura, diseño, escultura etc. todas estas clases relacionadas con las bellas artes que son vitales para su desarrollo, pero que han desaparecido de casi todos los programas escolares y no se ve cómo pueden volver a incluirse en la educación pública, a la que cada año se le reducen los recursos, y no es barato encauzar a los niños para que reciban clases particulares.

Dibujar es muy importante, y no por pretender que niños o adultos se conviertan en artistas, se trata de desarrollo humano; así como darle las herramientas básicas para alcanzar habilidades y lograr que los objetos de aprendizaje se vean reales.

A través del dibujo, se está enseñando a estimular el lado no dominante del cerebro, no podremos tener resultados diferentes si cometemos los mismos errores una y otra vez; reducir los programas a lectura, matemáticas y ciencias sin intentar algo nuevo, nos llevará invariablemente a lo mismo, no es suficiente estimular únicamente el lado dominante del cerebro, hay que estimular ambos lados y el aprendizaje será más completo.

Asusta el hecho de que los niños “modernos” ya no sepan ni escribir a mano, todo es más fácil con la tecnología, sin darse cuenta que están arruinando su cerebro, por ello tristemente enfermedades mentales están apareciendo a edades más tempranas, porque se ha dejado de estimular las conexiones neuronales.

Para desarrollar la comprensión es muy importante la estimulación de los niños en los primeros años de educación elemental, a través del dibujo hasta el cuarto o quinto año, con la intención de estimular el entendimiento general y la resolución de problemas, con una cuidadosa enseñanza de transferencia, el dibujo puede educar y estimular ambos hemisferios cerebrales, los niños que dibujan aprender a leer con más facilidad.

Si únicamente estimulamos el lado dominante, este actuará como un rufián que aplasta al lado no dominante, inhibiéndolo y convirtiéndose en el gran saboteador para captar todas las tendencias artísticas, musicales y rítmicas que están esperando a ser desarrolladas.

Para ganar plasticidad y vencer al saboteador con el tiempo, los adultos deben también volver a estimular su cerebro, clases de manualidades, baile, incluso volver a la olvidada caligrafía, hacer óvalos, líneas, pintar mandalas, todas esas habilidades que ayudarán a la estimulación del lado no dominante a ganar plasticidad.

Nunca es tarde para empezar a mandarle el mensaje al lado rufián que ambos hemisferios pueden y deben convivir, nunca podrán estar separados. Cuando se aprende a desarrollar la habilidad de dibujar, es para siempre, tristemente en el siglo XXI cada vez menos personas están dispuestas a descubrir este mundo mágico, ahora se dibuja con computadora.

Llegar a tener el control entre lo que los ojos ven y una buena coordinación motriz para transportarlo a un papel o lienzo, con un buen entrenamiento, todos podemos aprender y así sin lugar a dudas propiciar nuevas conexiones en nuestro cerebro que pueden ser altamente beneficiosas para el resto de la vida.

Aprender a ver las cosas de diferente manera, requiere que el cerebro sea usado de forma equilibrada. Cuando pintas anatomía aprendes a visualizar por ejemplo los rostros de otra manera, analizas formas, tonos de piel, si admiras los paisajes tu cerebro de inmediato recrea cómo harías las mezclas si lo pintaras, o dilucidar que colores utilizarías para lograr la belleza y la perfección de las flores, son detalles a los que no les prestamos atención hasta que es demasiado tarde, pero que un cerebro bien entrenado te los brinda con naturalidad.

Tristemente, se llega a la edad en que creemos que ya no podemos hacer nada productivo; las personas que se jubilan por edad de una cierta actividad laboral, deben comprender que ello no determina el aislamiento, hay que mantenerse activos, arreglarse, hacer ejercicio, tratar en lo posible de seguir cultivando una vida social; las personas que se retraen son presa fácil de la depresión y las enfermedades llegan aún más rápido. Podría ser justamente el momento de iniciar proyectos manuales a los que nunca pudimos dedicarles tiempo, empezar a expresarnos de manera diferente, ser más creativos, desarrollar habilidades que tal vez ignorábamos tener.

Si bien muchas de las expresiones artísticas están enfocadas a los niños, los adultos mayores debemos abrazarlas con mayor energía, ya se cumplió con la vida productiva en el ámbito laboral, en la mayoría de los casos ya se formó a los hijos, por edad no debemos estar condenados únicamente a cuidad nietos, ya se está en el pináculo de la vida misma, hay que pensar un poco egoístamente en nosotros, en no representar una carga para nadie, ser independientes, mantener el optimismo, convivir con los amigos, retroalimentar nuestro cuerpo y nuestro espíritu con la belleza que nos aportan las artes plásticas.

Nunca es tarde para empezar a recorrer museos, investigar de los pocos o muchos talleres que puedan estar dirigidos a las personas de la tercera edad, no dejemos que el lado rufián se apodere de nosotros, hay que dar la batalla para mantenernos dentro de lo posible sanos y positivos.


*Ideas tomadas del libro “Drawing on the Right Side of the Brain”, escrito por Betty Edwards, 2012, cuarta edición.

  1. La neuroplasticidad, también conocida como plasticidad cerebral, es el proceso de aprendizaje neurobiológico. Consiste en la capacidad que tiene el cerebro para recuperarse, reestructurarse y adaptarse a nuevas situaciones.

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