EDITORIAL. TIEMPOS DIFÍCILES

Estimados lectores y amigos, las páginas de nuestra revista trimestral no son un recipiente que solamente capta quejas, críticas, o denuncias. Pretende ser el espejo de nuestros tiempos, a través de los escritos que proporcionan nuestros colaboradores.

Al editor le gustaría estar hablando de logros, progresos y avances en el desarrollo de los pueblos y sobre el alcance de la felicidad humana, viviendo libres de temores por su seguridad y la vida; así como con sus necesidades satisfechas.

No obstante lo anterior, no podemos negar que el mundo en general transita por tiempos difíciles. La pandemia de Covid-19 ha venido a sumarse a otros males y carencias que ya padecían los habitantes de muchas partes del mundo. En consecuencia, los efectos de tales crisis no son parejos, ni están repartidos por igual.

Las entidades nacionales tendrán que ver la manera de enfrentar los retos por las pérdidas humanas, económicas y sociales; pero tendrá mayores logros, en la medida en que se alcance la cooperación con sus similares y que se acepte la guía de los organismos internacionales especializados en diferentes ramas del quehacer humano.

Solos es casi imposible salir de los problemas, unidos costará mucho trabajo, pero habrá muchas más posibilidades de lograrlo. Para ver con optimismo el futuro, debemos dejar de lado los egoísmos y apelar a la generosidad, para compartir algo de lo que tenemos, con los que menos tienen.

Con el presente número de la Revista Electrónica Trimestral de la Asociación de Diplomáticos Escritores “ADE”, traemos para nuestros lectores una serie de artículos que tratan sobre diversos temas y lugares. Sin dejar de lado los que abordan temas nacionales mexicanos, escritos por diplomáticos de este mismo país.

I. En primer lugar, como ya es costumbre aparece la sección denominada: @@Charla Cibernética con el Emba@@ a cargo del embajador mexicano Enrique Hubbard Urrea, quien nos obsequia con el siguiente artículo: “40 Años de Relaciones Diplomáticas Belice-México”, de cuyo contenido se ofrece un texto breve.

“Muy agradable fue para el emba enterarse de que se celebrarán los 40 años de relaciones diplomáticas Belice-México. Los recuerdos de sus cinco años como titular en el vecino país se desgranaron en verdadera cascada. ¿Cómo olvidar su primera adscripción como emba? ¿Cómo no recordar a tantos amigos, colegas y compañeros?

Pues bien, ya ven que el emba echa mano de cualquier excusa para opinar sobre temas que desconoce totalmente, pues en este caso sí tiene una justificación para dejar correr el teclado y contarles sobre nuestra fronteriza nación hermana en el Caribe, sobre su gente, sobre sus peculiaridades, sobre su historia.

Ahora que, si no quieren ustedes arriesgarse a sufrir un ataque de aburrimiento, sáltense hasta donde dice “Y ahí está”.

Empecemos por el principio. Con cerca de 23,000 Kms², Belice se asemeja por su tamaño a Tabasco y supera ligeramente a El Salvador, pero esa hermana nación anda por los quince millones de habitantes, mientras que Belice apenas supera los trescientos mil. Caudalosos ríos surcan su territorio, entre la más impenetrable selva, ciénagas y pantanos. Aquel océano de vegetación se interrumpe para dar paso a pirámides, palacios y templos de una civilización perdida, los Mayas, cuya huella perdura hasta nuestros días y todavía presume la más alta edificación construida por el hombre en todo el país, superando incluso a los modernos hoteles….”

II. Seguidamente, el también embajador de México Everardo Suárez Amezcua, comparte con nosotros el artículo titulado: “En Memoria del Doctor Jorge A. Bustamante (1938-2021)”, del cual traemos para usted una introducción.

“La corriente migratoria de México hacia los Estados Unidos ha estado presente en la historia reciente de nuestro país. En el siglo XIX se trató de los nacionales que decidieron permanecer en aquel país después de la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en febrero de 1848. Se puede aseverar que no se trató propiamente de una inmigración, sino que un desafortunado episodio histórico los dejó del otro lado de la nueva frontera.

El movimiento migratorio a territorio estadounidense se acentuó durante los años de lucha armada en el período conocido como Revolución Mexicana. El desarrollo del conflicto provocó, entre otras cosas, desempleo, abandono del campo, desaparición de actividades productivas, inseguridad y, sobre todo, hambre tanto en medios rurales como urbanos. Esa ardua situación determinó que grupos sociales integrados por campesinos, pequeños propietarios, comerciantes y otros damnificados por la guerra se movilizaran hacia los Estados Unidos en búsqueda de la seguridad y el porvenir que, en esos momentos, su país les negaba.

Desde esa época se identificó que las principales regiones expulsoras de población y mano de obra eran los estados en donde la guerra se prolongaba y los enfrentamientos armados eran constantes: Jalisco, Michoacán, Zacatecas, Durango, Chihuahua y el Bajío, Guanajuato principalmente.

Por el otro lado, en los Estados Unidos, la doctrina económica del capitalismo se afianzaba y se extendía por todo el país. La construcción de vías férreas, el desarrollo de la agricultura en una modalidad empresarial, la industrialización en el norte y la red de infraestructura a nivel nacional, demandaban mano de obra de manera intensiva para asegurar ese modelo de crecimiento. De esta manera, se observó una coincidencia histórica que se tradujo, por un lado, en la creciente demanda de mano de obra por parte del capital norteamericano y, por el otro, la apremiante necesidad de trabajo y estabilidad por parte de los inmigrantes mexicanos…”

III. Por otra parte, el experimentado embajador de México, Leonardo Ffrench Iduarte, nos obsequia con un repaso de la historia reciente del Servicio Exterior Mexicano (SEM). Su colaboración lleva por título “Prestaciones del S.E.M. de Carrera, su Evolución Gradual en el Último Medio Siglo.”

“Hasta antes de 1967, según la Ley del Servicio Exterior Mexicano (SEM) de 1934, las únicas prestaciones que recibían los miembros del SEM de carrera eran el pago de boleto de avión en primera clase para efectuar su traslado, una cantidad mínima para gastos de instalación y el pago del transporte del menaje de casa, consistente en no más de 200 kilos por barco ú 80 por avión (algo así como una cama, un sofá y algunos libros…) así como una compensación de retiro para quienes se jubilaran, equivalente a doce meses de su último sueldo.

A partir del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-70) y de su Secretario de Relaciones Exteriores (SRE) Antonio Carrillo Flores, las prestaciones comenzaron a mejorar. Así, con una nueva Ley del SEM (1967) y mediante un acuerdo entre la SRE y el ISSSTE, encabezado por el Lic. Sánchez Mireles, los integrantes del SEM pudieron recibir, como reembolso, cerca de un año después, el 80% de los gastos médicos mayores debidamente comprobados que hubieron de erogar en el extranjero.

Durante el gobierno del Presidente Luis Echeverría (1970-76), el Secretario de Relaciones Exteriores, Emilio O. Rabasa logró, para todos los efectivos del SEM en el extranjero, un aumento de 30% en sus percepciones mensuales en virtud de que los diplomáticos mexicanos estaban entre los peor remunerados del mundo y, consecuentemente, no podían competir con representantes de otros países de nivel de desarrollo similar al nuestro. Además, se inició el pago de pasajes para venir a México a pasar dos meses de vacaciones acumuladas, tras dos años de trabajo continuo.

De manera similar, el Secretario Santiago Roel, siendo Presidente José López Portillo (1976-82), logró para todos los integrantes del SEM en el extranjero un aumento parejo de US $ 500 dólares mensuales.

Con el Secretario Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa, recordado como “don Jorge el Grande” se promulgó y publicó una nueva Ley (1982) que incorporó las categorías de embajadores eméritos (5) y embajadores eminentes (10) quienes recibirían jugosos aumentos vitalicios en sus ingresos mensuales. Además, estableció una prestación como ayuda para renta para los jefes de misión donde México no era propietario de sus residencias. También se amplió el pago del transporte del menaje de casa, mucho más ajustado a la realidad, en función del rango del miembro del SEM y del número de sus dependientes económicos…”

IV. Otro colega diplomático y escritor mexicano, Leandro Arellano, aborda un tema de la historia de México, comentando sobre dos grandes personajes de la época: “Mora y Alamán: dos visiones.”

“Linaje.

Descendencia de criollos acaudalados y establecidos en una de las zonas más prósperas de la Nueva España, el Doctor Mora y Lucas Alamán fueron iguales en linaje, fueron contemporáneos y casi de la misma edad. Nacieron a pocos kilómetros de distancia uno de otro, en el estado de Guanajuato. Ambos de poderosa inteligencia, ostentaron títulos de oficios y profesiones múltiples, gracias a sus diversas habilidades. Entendían de economía, de historia, de sociología, de política y de los resortes del poder y fueron diplomáticos los dos durante una época.

Si esas semejanzas eran notables, su visión política era opuesta por completo. Mas diré con Vicente Riva Palacio que: “La historia no cuenta todo esto así, pero a mí me halaga más la tradición”.

Siglo revuelto el diecinueve mexicano. Mora y Alamán representan los polos, los extremos en el ideario del México que surgía a la independencia. En el primer tercio del siglo –el siglo de las nacionalidades- los escritos de Mora y Alamán lideran y encarnan las posiciones y los afanes de liberales y conservadores, que al paso del tiempo se radicalizarían y sobreviven hasta nuestros días. La leve Atenas y la intensa Esparta continúan partiendo el corazón de los hombres.

La conciencia histórica y el análisis y valoración de la realidad nacional –con vistas a la solución de sus problemas-, constituían el tono distintivo de las letras en los primeros años de vida independiente de México, ha señalado José Luis Martínez. Y fue ese el terreno en el que labraron los dos ilustres guanajuatenses.

Con un par de excepciones, los historiadores, biógrafos y otros autores consultados para esta nota poco o nada nos cuentan -como hace Plutarco en sus Vidas- sobre las actitudes y hábitos personales, del semblante y carácter de los varones a quienes nos referimos…”

V. “El Concepto de la Seguridad Nacional en México. La Interrelación con la Seguridad Estadounidense. Parte II.” Tema desarrollado de manera amplia y pedagógica, por el ministro del SEM Víctor Hugo Ramírez Lavalle:

“Ley de Seguridad Nacional.

Si consideramos que en el pasado reciente, en la fase final de la guerra fría, las concepciones de seguridad imperantes en varias regiones del Continente Americano fueron fundamento doctrinario para la constitución y la actuación de diversos regímenes de excepción, que entre otros aspectos generaron profundas grietas entre amplios sectores de la sociedad y las fuerzas armadas en los países que se presentó esta situación, el proceso de reconstrucción democrática ha tenido diversas velocidades en América Latina. En algunos casos la confianza entre los civiles y los militares se ha recuperado, pero en otros no ha podido restituirse.

Esta lamentable pero aleccionadora etapa dio paso a una era de consolidación de los regímenes democráticos en el continente, en la que si bien no faltaron conflictos bilaterales entre diferentes países latinoamericanos, éstos concluyeron mediante negociaciones entre los contendientes, pero asimismo, condujeron a la comunidad latinoamericana y caribeña a tomar parte más activa en pro de una paz y seguridad continentales, habiendo provocado un mayor acercamiento y un mejor entendimiento político basado en la cooperación mutua y mediante medidas de fomento a la confianza, hasta que sucedieron los hechos terroristas de Septiembre de 2001 en los Estados Unidos.

Para muchos analistas y expertos en la materia, este fue el parteaguas que llevó a modificar sustancialmente el concepto tradicional de la seguridad nacional, hemisférica y mundial, particularmente porque habiendo sido los estadounidenses el país afectado, este país hizo uso de su posición como hegemón mundial para imponer el tema del terrorismo en todos los foros internacionales y regionales, lo que provocó la contaminación de los demás temas de la agenda universal y regional.

Si bien es cierto que el combate al terrorismo global pasó a ocupar el primer lugar, la amenaza a la estabilidad al interior de los países fue (y sigue siendo) también un problema de desarrollo y de mecanismos eficientes para procesar los conflictos internos. En efecto, esta situación no tiene nada que ver con el instrumento militar de los Estados, no es una amenaza “tradicional”, pero es perfectamente entendible que el deterioro de los niveles mínimos de bienestar genera descontentos sociales que, a su vez, ha llegado a producir un fuerte agravamiento que, necesariamente, sigue conduciendo a la explosión social y pone a prueba la institucionalidad, los pactos sociales que rigen y, consecuentemente, la gobernabilidad de los países que se ven afectados, situaciones todas que, inclusive, se reflejaron fuertemente desde finales de 2020 y, sorpresivamente, en enero de 2021 en los Estados Unidos de América…”

Con el presente número de ADE, damos la más cordial bienvenida al Dr. Cuauhtémoc Villamar, Consejero jubilado del Servicio Exterior Mexicano, quien hace una verdadera aportación para los estudiosos de asuntos relacionados con el Continente Asiático. El tema que desarrolla es el siguiente: VI. “La participación de México en la Cuenca del Pacífico. Una mirada personal.”[1]

“El tiempo y la memoria son los dos materiales con que trabaja el historiador.

El presente texto es un balance, desde un ángulo personal, de la experiencia de participación de México en los esquemas de cooperación de la Cuenca del Pacífico, entre 1990 y 2020.

1. Tuve la fortuna de ingresar a la Cancillería en 1982, donde pude aplicar mis magros conocimientos al estudio del mercado petrolero internacional en la subsecretaría de Asuntos Económicos dirigida por el Embajador Jorge Eduardo Navarrete. Mi experiencia previa se resumía en cuatro años en la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial. Mis primeros años en la Cancillería fueron de un aprendizaje acelerado de conceptos clave de la Política Exterior de México así como de las sutiles formas que dicta el protocolo.

La Política Exterior de México en aquellos años gozaba de un reconocimiento internacional por su respaldo al proceso de descolonización de países en África y Asia, sumado a las demandas de desarrollo y democratización en el ámbito latinoamericano. México era una voz que se escuchaba en los organismos multilaterales por su solidaridad con las demandas del llamado Tercer Mundo y sus principales foros, como el Movimiento No-Alineado y el Grupo de los 77. Se buscaba poner coto al excesivo papel de empresas transnacionales en amplios espacios del planeta. Por ese camino, México estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China en 1972 y con Vietnam en 1976. Los lazos de México con los países asiáticos mantienen un remarcado aprecio mutuo a nuestras culturas, lo que aún se puede constatar desde la India hasta Filipinas, desde Corea hasta Indonesia.

Desde el observatorio privilegiado de la Cancillería en los años ochenta era evidente el cambio de época motivado por la transformación tecnológica, el papel de las llamadas empresas transnacionales, el poder del sector financiero internacional, lo que motivaba más dudas que respuestas.

Era frecuente tener que registrar en nuestros informes el debilitamiento de las organizaciones multilaterales, sobre todo las que intentaban generar un ordenamiento paritario de la economía internacional, UNCTAD, ONUDI, FAO, entre otras, en las que México tenía una voz de mucho peso. En aquella época, la participación de México en el mercado petrolero internacional había sido dulce y amarga, pues a pesar de las ingentes cantidades de petrodólares recibidas por la economía mexicana, se había caído en una desesperante incertidumbre financiera marcada por la deuda exterior y la inflación interna. Otros países latinoamericanos sufrían la misma perspectiva por su condición de ser simples exportadores de materias primas.

A finales de los años ochenta, el tema de la Cuenca del Pacífico ganaba terreno en la Cancillería mexicana. Era un tópico que se trataba en las reuniones oficiales y venía a sumarse a las discusiones a la hora del almuerzo entre los jóvenes compañeros del área económica de la SRE, junto con los temas difusos de la globalización, la innovación tecnológica, los bloques comerciales. Era atractivo hablar de los fabulosos avances de las Nuevas Economías Industriales, o NICs, por sus siglas en inglés, que adquirían la fisonomía de “Tigres Asiáticos.” Era una alegoría que evocaba las novelas de Emilio Salgari…”

VII. “Nuevos Pasos Hacia un Sistema Fiscal Internacional del Siglo XXI.” Es el trabajo con que nos obsequia en esta ocasión nuestro compañero del SEM Guillermo Gutiérrez Nieto, adscrito a la Misión Permanente de México, ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). A continuación algunos párrafos:

“De las consecuencias que dejaron la crisis financiera de 2008-2009 y la crisis sanitaria actual sobresale la necesidad de una nueva política fiscal internacional. Con la primera, resultó evidente la necesidad de nuevos mecanismos tributarios que evitaran la evasión y la elusión fiscal internacional. Por otra parte, con la pandemia se ha incrementado la necesidad de recursos públicos para garantizar la inversión en infraestructura y en otros sectores estratégicos durante el período de recuperación económica, buscando generarlos sin recurrir a más deuda pública.

Ambas situaciones generaron resultados sustantivos. Recientemente se anunció la suscripción de una declaración entre 130 países y jurisdicciones que comprende la creación de un nuevo modelo fiscal de aplicación para las grandes empresas multinacionales (GEM), incluidas las digitales; adicionalmente, las iniciativas para incrementar los impuestos en las personas con mayor riqueza se consolidan como una herramienta estratégica para incrementar la recaudación nacional.

En el caso de las grandes empresas, el tema emergió en la OCDE, donde después de varios años de debate y de colaboración con el G-20, se anunció la aprobación de un marco para lograr una reforma fiscal internacional, cuyo plan de implementación se establecerá a más tardar en octubre próximo. Con esta decisión concluye un complejo proceso de negociación sobre lo que es mejor conocido como BEPS (Inclusive Framework on Base Erosion and Profit Shifting), que refiere el Marco inclusivo sobre erosión de la base y transferencia de beneficios, el cual incluye dos pilares para garantizar que tanto las GEM paguen impuestos en el sitio donde operan y obtienen beneficios, como que los países que hospedan a estos actores económicos apliquen tasas de tributación similares a fin de lograr un equilibrio en la competencia fiscal internacional

Así, a través del primer pilar del nuevo marco se reasignarán algunos derechos tributarios sobre las GEM trasladándolos de sus países de origen a los países de mercado en los que desempeñan sus actividades comerciales y obtienen beneficios, sin importar si tienen o no una presencia física en ellos. Por su parte, por medio del segundo pilar se establecerá una base mínima a la competencia fiscal en materia de impuestos sobre la renta de las empresas, mediante la puesta en marcha de tasa mínima a nivel mundial que los países puedan utilizar para proteger sus bases impositivas…”

La rica literatura mexicana da pie para incursionar en géneros tan ricos como la novela, el cuento, las leyendas, los mitos y mucho más. En esta ocasión la generosidad del embajador Everardo Suárez Amezcua, nos permite conocer acerca de: VIII. “QUIVIRA Y CÍBOLA. DOS LEYENDAS NOVO HISPANAS.”

Nos introduciremos en esas historias, a través de los primeros párrafos de la narración:

En el repaso de la historia de México se afirma que la conquista se hizo con la cruz y la espada. La observación de este episodio histórico puede ser concluyente en cuanto a que la ocupación tuvo dos objetivos principales: agregar nuevos territorios al imperio español que empezaba a constituirse y la evangelización de las poblaciones originarias.

Sin embargo, se debe tomar en cuenta otro elemento. Para principios del siglo XVI el imperio español requería de ingentes recursos para financiar su expansión, sus guerras continentales, expediciones, levantamiento de nuevas localidades en las latitudes descubiertas y para sostener al reino y la corte.

El final de la edad media (1476-1492) y el inicio de la edad moderna (1492- 1789) señalaron a España como un reino todavía inmerso en la era feudal, sin otra actividad productiva que la agricultura, sin recursos naturales y sin ninguna aptitud para otras áreas de la economía. Inglaterra y Holanda ya contaban con industrias textiles y manufactureras, además de vocación para el comercio y la navegación. Portugal tenía una importante flota mercante para buscar nuevas rutas marítimas y extender sus vínculos comerciales.

Así que mientras esos países entraban a la etapa del capitalismo originario y la industrialización incipiente, el reino español privilegiaba la exploración y ocupación de nuevas tierras, con la expectativa de encontrar las riquezas que la península no ofrecía y que eran sumamente necesarias para sostener su sistema arcaico y feudal.

Las expediciones enviadas a América tuvieron varios propósitos. Descubrir territorios e incorporarlos al imperio. Establecer colonias. Pero, sobre todo, buscar recursos y riquezas para enviarlas a la metrópoli. Este objetivo despertó entre los exploradores y expedicionarios toda suerte de ambiciones y anhelos de riqueza, negados en su país de origen, que se sobreponían al cometido de proveer esos caudales a la corona española.

En Perú la corte del emperador inca Atahualpa pagó al conquistador español Francisco de Pizarro un rescate en oro y plata a cambio de su libertad. La cantidad de metal precioso llenó dos habitaciones y fue transportado a lomo de llamas durante tres meses desde todas las partes del imperio inca. Se calculó que fueron 84 toneladas de oro y 164 de plata.

Esas cantidades de metales preciosos además de alimentar las ambiciones de los conquistadores, despertaron cuantiosas fantasías en forma de leyendas que sugerían la existencia de lugares inexplorados en donde abundaban las riquezas…”

IX. “COLOMBIA CONVULSIONADA.” Por el embajador Sergio J. Romero Cuevas[2].

Con el presente artículo Romero Cuevas nos ofrece la oportunidad de asomarnos a los problemas que enfrenta la nación colombiana, llevándonos –gracias a su experiencia- a los antecedentes que contribuyen a entender lo que en ese país está ocurriendo. Vayamos a la introducción:

“Hace una semana participé al lado de la diputada del partido MORENA Beatriz Robres Gutiérrez, en un programa de Vértice Internacional del Canal del Congreso, que dirige Rina Mussali Galante, en el que conversamos sobre la situación que vive Colombia, con protestas de ciudadanos que se iniciaron en abril de este año y que se mantienen hasta este mes de julio, sin vistos de que terminarán muy pronto y que, de hecho, son continuación de las ocurridas en los dos años anteriores y que duraron varios meses, interrumpidas por la pandemia de COVID-19.

Las causas que provocaron estos estallidos sociales son las políticas neoliberales que el presidente derechista Iván Duque ha implementado a lo largo de su mandato, y que afectan directamente a las clases medias y bajas. Me refiero a modificaciones a los servicios de salud pública y la educación, impuestos dirigidos a estas clases sociales y un incremento desproporcionado de los precios de los combustibles.

Las protestas de este año fueron motivadas por un proyecto de ley fiscal que golpeaba directamente a la mayoría de la población y que provocó una reacción popular tan fuerte que Duque retiró el proyecto y el ministro de hacienda tuvo que renunciar.

Sin embargo, el mandatario – ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI) y cuya candidatura presidencial surgió del partido del expresidente Álvaro Uribe Vélez, de extrema derecha-, no ha cambiado de idea respecto de modificaciones legales para ampliar la base de contribuyentes y para que se disminuya la parte social de la salud y educación, sin reparar en la situación de pobreza que vive el país, cercana al 47%, agravada de manera muy seria por la pandemia global.

Para confrontar el descontento social Duque ordenó primero, la represión de las manifestaciones por cuerpos especiales de la Policía Nacional y, ante su fracaso, por el propio ejército, represión que ha provocado decenas de muertos, heridos y desaparecidos, y que motivó la condena de muchos países y organizaciones defensoras de los DDHH, curiosamente, no de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que, en fecha reciente envió una misión a evaluar la situación.

Tampoco la propia OEA y su Secretario General, Luis Almagro, ha hecho pronunciamiento alguno pues, de hecho, ese funcionario “coincide” con señalamientos del gobierno de Iván Duque de que el origen y financiamiento de las manifestaciones está en Venezuela y por acciones de excombatientes de la guerrilla que retomaron las armas ante el nulo avance del cumplimiento de los acuerdos de paz alcanzados en 2016…”

X. Como cierre del presente número de ADE, el Editor Antonio Pérez Manzano, desea contribuir con la presentación de un tema que no es nuevo, que ya ha sido abordado varias veces, pero que sin embargo, todavía lastima saber que la situación empeora. El tema que planteo –ayudado por declaraciones y cifras del representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), así como por opiniones e investigaciones periodísticas, es el siguiente: “LA PROBLEMÁTICA DE LOS REFUGIADOS.”

El asunto de los refugiados tiene antecedentes remotos, analizar sus causas y consecuencias resulta por lo menos lastimoso para las conciencias influidas por el humanismo y corrientes sociales afines a los derechos humanos.

Al respecto, viene al caso citar algunas consideraciones publicadas por la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR): “Los motivos que obligan a una persona a abandonar su hogar y huir pueden ser muy variados. Las guerras, los regímenes dictatoriales, la violencia arbitraria o incluso el cambio climático son algunos ejemplos. Sin embargo, para la mayoría de los refugiados y desplazados del mundo, los problemas no terminan cuando huyen de sus casas.

Estos son algunos de los problemas sociales a los que los refugiados tienen que hacer frente a lo largo y ancho del planeta. Integración laboral, en un primer momento, cuando los refugiados llegan a su destino, la sensación de seguridad y de haber evadido el peligro es la más gratificante y poderosa. Sin embargo, aunque muchos vean su situación como algo temporal, surge la necesidad de buscar un trabajo que asegure su subsistencia. Seguidamente, la xenofobia y el racismo, se encuentran entre los asuntos que lastiman su estancia y la de sus familias. También puede ser un impedimento para su estabilidad.[3]

Como es del conocimiento público, el pasado 20 de junio se celebró el Día Mundial de los Refugiados, lo que nos lleva a recordar que este problema se presenta en un gran número de países y aunque no es la intención de estudiar a fondo algunas motivaciones naturales del hombre para emigrar, a continuación señalo algunas de las más comunes: como la inclinación a ser nómada (por necesidad) o aventurero (por elección); lo cual ha ido disminuyendo en la medida en que el ser humano ha aprendido a obtener de la naturaleza los medios para su subsistencia; así como el hecho de formar parte de un grupo social, con lo que se llega al sedentarismo.

Como antes se dice –de acuerdo con ACNUR-, las guerras, los regímenes dictatoriales, la violencia arbitraria o incluso el cambio climático, pueden obligar a las personas a buscar otros lugares donde puedan continuar su vida. Se han podido observar las consecuencias de los huracanes sobre poblaciones de algunos países centroamericanos; lo mismo que los largos periodos de sequía, que han estimulado las migraciones en caravanas hacia el norte, para pretender llegar a los Estados Unidos, pasando por México, para lo cual deben cruzar la frontera y solicitar permiso para ingresar a territorio nacional. Como la mayoría no tuvo la posibilidad de tramitar una visa en las representaciones diplomáticas o consulares mexicanas, llegan a tratar de cruzar de cualquier manera en los puntos fronterizos. Muchos de ellos se acogen a la figura del asilo territorial, o bien, al estatus de refugiado…”

EL EDITOR: ANTONIO PÉREZ MANZANO

MÉXICO, 7/07/2021


  1. Con esta presentación escrita el Dr. Villamar pasa a formar parte de la Asociación de Diplomáticos Escritores.
  2. Autor del presente artículo miembro del Servicio Exterior Mexicano
  3. https://eACNUR.org/blog/problemas-sociales-que-afrontan-los-refugiados/

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