EDITORIAL. ¿ES LA PANDEMIA LA CAUSA DE TODOS LOS MALES?

¿ES LA PANDEMIA LA CAUSA
DE TODOS LOS MALES?

Estimados lectores, estamos iniciando el año 2022 después de arrastrar dos años nefastos para la humanidad. Por el momento ¿Qué nos aqueja? Los conflictos entre naciones, los enfrentamientos sociales, la crisis económica que enfrentan muchos países, o la incertidumbre sobre lo que espera al convivir con una pandemia que apareció hace más de 100 semanas.

Como en todas las crisis, la sociedad está desprevenida sobre sus efectos inmediatos, a mediano y largo plazo. Con la capacidad actual para informar o dar a conocer los orígenes del fenómeno (epidemia, pandemia), pudimos enterarnos que el Covid-19 surgió en Asia, particularmente en China y que de ahí se fue dispersando a otras partes del mundo.

En el principio, muchos gobiernos no concedieron gran importancia a la amenaza viral y la sociedad en general se encontraba en medio de valoraciones francamente irresponsables y otras muy serias que advertían los riesgos de que el contagio se expandiera a gran velocidad y a buena parte del mundo.

Desde luego, las personas medianamente informadas sabían de los estragos ocasionados en la segunda década del siglo XX, por la mal llamada “Influenza Española”, que ocasionó cerca de 50 millones de muertos. Posteriormente, las dos guerras mundiales, que además de los fallecidos en campaña, provocaron otras consecuencias en muchos aspectos de la vida de la humanidad. Aunque algunos afirman que, dentro de todo el desastre, se lograron avances científicos y tecnológicos; sobre todo en las comunicaciones, el transporte y en la medicina.

Entre otros aspectos a tomar en cuenta, están los desastre naturales provocados por los huracanes, los terremotos, inundaciones, sequías e incendios –por mencionar- unos cuantos.

Dichos fenómenos han sido enfrentados de diversas manera, algunos gobiernos han desarrollado sistemas de prevención, para amortiguar los efectos de tales problemas, principalmente salvar vidas humanas.

Ahora estamos iniciando el año 2022 con un lastre de millones de fallecimientos por causa del Covid-19, así como un número aún mayor de contagiados recuperados, pero que cargan con algunas secuelas que les impiden llevar una vida completamente normal.

La pérdida de millones de empleos y la indefensión en que quedaron numerosos hogares, es algo que va a costar mucho tiempo para sanar; dado que la solidaridad social y aún entre los gobiernos, no ha estado a la altura de las necesidades del momento, ni del futuro inmediato.

Gracias a los avances científicos y tecnológicos, se logró fabricar varias vacunas, como la mejor arma para enfrentar el virus mencionado. Como resulta lógico, en un mundo mayoritariamente capitalista, los responsables de los principales laboratorios, universidades y centros de investigación, debieron invertir grandes recursos económicos para esta carrera contra Covid-19. Debido a lo anterior, también tienen derecho a la recuperación y a ciertas ganancias por el servicio que están prestando.

En esta parte nos encontramos con el hecho de que países y organizaciones como la ONU-OMS que poseen recursos, han podido adquirir muchos millones de vacunas, de las diferentes marcas que hay en el mercado. Pero también están los países pobres cuyos recursos escasean y esperan recibir donaciones de alguno de los que ya van resolviendo sus necesidades de vacunación. La solidaridad internacional se ha visto reflejada en acciones de poca significación, pues mientras que en algunos lugares ya se está procediendo a la aplicación de una cuarta dosis, en otros todavía no se satisface la primera.

Finalmente, viene al caso señalar que la condición humana nos lleva a reaccionar de diferentes maneras ante un fenómeno tan complejo. Los gobiernos tienen responsabilidades en la forma de enfrentar la pandemia; así como también las organizaciones civiles y la sociedad en general. Lo anterior ha llevado a politizar el asunto de las calificaciones sobre la gravedad o no de la situación sanitaria, económica y social que vivimos; lo cual limita las acciones destinadas a disminuir los efectos y provoca abusos de poder y corrupción en algunos sectores gubernamentales.

Para responder a la referencia que se hace en el título: ¿Es la Pandemia la Causa de todos los Males? El simple señalamiento a la pandemia no ofrece un panorama completo sobre lo acontecido en el mundo; así como tampoco lo ocurrido en México.

El plazo para juzgar si se actuó bien o mal, debe considerar la solución parcial y total del problema. Los gobiernos responsables –sobre todo los que monopolizaron la atención médica y el suministro de las vacunas-, tendrán qué ofrecer muchas explicaciones por los fallecimientos ocurridos durante la pandemia y por los daños económicos, sociales y familiares que ha sufrido la sociedad en su conjunto. Asimismo, en algún momento deben de enfrentar las demandas de grupos y partidos políticos que han reclamado por una participación mayor en el problema y en las soluciones, que esperamos algún día nos lleven a declarar controlado al asesino Covid-19.

Colaboraciones.

El inicio del año actual ha tomado un poco fríos a nuestros renombrados escritores, en virtud de lo cual la variedad de artículos no es tan amplia como en números anteriores, pero los que estamos publicando tienen calidad y un mensaje, que creemos puede llegar a sociedad y gobiernos, buscando un mundo mejor para todos.

De acuerdo con lo anterior, a continuación se inserta la contribución del Embajador Enrique Hubbard Urrea, quien carga la responsabilidad de mantener la gustada sección I. @@ Charla Cibernética con el Emba: Mexicanos sin Adjetivos @@.

A manera de presentación, a continuación se insertan algunos párrafos del artículo: “Hola, los saluda el emba desde su destierro, digo, retiro en la cálida – en más de un sentido – ciudad capital de Sinaloa, Culiacán. Por acá las noticias son usualmente de naturaleza política, entendida como política local, o bien béisbol, pero siempre de naturaleza mitotera, como debe ser cuando se trata de una región costeña y norteña por igual.

Pero en esta ocasión quiero comentar con ustedes – ni modo que conmigo mismo – un asunto tomado de la prensa local, que inquieta al emba desde hace muchos años, lo cual no es novedad, salvo que en este caso parece que el tipo sí sabe algo del tema, en serio. Me refiero al sistema nacional de nacionalidad mexicana. Ya hasta escribió el emba un libro intitulado “Nacionalidad, Ciudadanía y Voto en el Extranjero”, en el cual revisa al detalle los cambios que crearon la nacionalidad permanente, es decir, los que llevaron a modificar las causas de pérdida de la nacionalidad por nacimiento, de hecho, eliminándolas por completo, de tal suerte que ahora la nacionalidad por nacimiento no se puede perder.

Me refiero a la no pérdida de la nacionalidad mexicana por nacimiento, a favor de lo cual el emba hizo campaña y argumentó en todos lados, muchas veces desde su trinchera en la consultoría jurídica de la cancillería y en otras desde donde quiera que se encontrara. Pero me temo que el tal emba no sabe reconocer cuando ya ganó, así que sigue dando lata con su cantaleta, ahora centrada en los mexicanos “naturalizados”, en especial en los “ciudadanos naturalizados”.

De entrada, les digo que eso de ponerle adjetivos a la ciudadanía me parece inaceptable pues de hecho establece dos categorías de ciudadanos, de primera y de reversa, perdón, de segunda. La mala costumbre alcanza lo trivial – los miembros de la selección nacional de fútbol se dividen en mexicanos y mexicanos naturalizados – así como lo trascendental, como es el libre ejercicio de los derechos ciudadanos. No hay por qué etiquetar a un mexicano con un calificativo, nada distingue a un jugador mexicano de otro por el hecho de acceder a la nacionalidad de distinta manera, tampoco debería existir discriminación para un ciudadano por la forma de adquirir la ciudadanía.

El emba se tropezó – es muy proclive a eso – con un caso que le motivó la reflexión, me refiero a una diputada al Congreso del Estado de Sinaloa, quien es nativa de España y “mexicana naturalizada”. No sólo es ella representante indiscutible al congreso local, lo es indiscutida, con todo el sustento legal correspondiente. Señala la Constitución de Sinaloa en su artículo 25 los requisitos para ser diputado local de esta guisa: Ser sinaloense por nacimiento o ciudadano sinaloense por vecindad con residencia efectiva en el Estado, en este último caso, no menor de cinco años inmediatamente anteriores al día de la elección y en ambos casos estar en pleno ejercicio de sus derechos cívicos.

De ahí se puso el emba a estudiar – buena falta le hace – el tema y descubrió un caso en Nuevo León donde se cuestionó el derecho de una mexicana por naturalización de ser votada y electa para el Congreso local, con el resultado de que los tribunales confirmaron ese derecho, en Sinaloa ni siquiera se cuestionó…”

A continuación nuestro asiduo colaborador, el diplomático y escritor mexicano Leandro Arellano R., nos obsequia con un artículo enfocado a la historia relativamente reciente de Sudáfrica, al abordar el siguiente tema: II. De Klerk y el fin del Apartheid”:

“La fama

Entre las atrocidades perpetradas por la humanidad durante el siglo veinte, una harto denigrante fue el establecimiento del régimen de Apartheid en Sudáfrica, esto es, el establecimiento formal de un sistema de segregación racial que permaneció vigente por varias décadas.

Frederik Willem de Klerk fue el último presidente blanco de Sudáfrica. Acaba de morir –el 11 de noviembre último-, a los ochenta y cinco años, casi ignorado: sin publicidad, sin atención, ni homenajes o reconocimiento. El obispo Desmond Tutu –quien murió hace poco también- fue una de las escasas voces de reconocida autoridad moral que agradecieron la labor de de Klerk. Porque fue de Klerk quien puso fin al régimen racista, quien desmanteló el sistema del Apartheid en su país, evitando el sufrimiento de muchos y el desbordamiento de no poca sangre inocente.

Permanecer en la memoria de las generaciones venideras es una forma de la inmortalidad a la que muchos hombres aspiran. La sobrevivencia en la memoria de la humanidad usualmente la acredita la fama. ¿Qué significa eso? Los poetas latinos hicieron de la Fama, la voz pública, una divinidad engendrada por la tierra, que vive en el centro del mundo, en un palacio con innumerables entradas, al que llegan todas las voces de los hombres (de acuerdo con el Diccionario de la Mitología Clásica de Alianza Editorial).

En breve, la fama consiste en la opinión que la gente tiene o conserva de una persona o de un suceso. Puede ser buena, mala o regular y en pocos casos muta con el tiempo.

Por lo demás, hacer juicio de una persona es incurrir en territorio sensitivo, hay que transitarlo con delicadeza. No importa si esa persona dedicó su vida a la actividad pública. Pero, igual, nadie puede ignorar que la fama no acierta siempre, ni es garantía o salvaguarda, independientemente del valor y la magnitud de las hazañas realizadas por las personas.

La fama puede exagerar la realidad o ignorarla. A menudo se confunde y cruza con la publicidad y la propaganda en la actualidad, no obstante haber mostrado con frecuencia ser producto de una maniobra.

Sobreviven otros personajes que caben en la categoría de de Klerk. Personajes cuyos actos, más eficientes que ruidosos, resultaron benéficos para el bien común de un país o región y por lo tanto de la humanidad. Han permanecido ignorados por las veleidades de la fama. Deslumbradas con el poder y la avaricia, la propaganda y la publicidad actuales no son ajenas a esa omisión.

Mijail Gorbachov, quien vive a los noventa años casi en el aislamiento, preocupado por el destino del mundo, es un ejemplo. El ex premier ruso fue quien puso fin a la carrera armamentista y a la rivalidad con Estados Unidos, a la Guerra fría y a la confrontación Este – Oeste. Pertenece a él el mérito de acabar con la amenaza nuclear…”

Desde los orígenes de la revista ADE una de las preocupaciones principales ha sido el estudio, el análisis y las propuestas para alcanzar un mundo pacífico, pasando por el rechazo al armamentismo y a la explotación que en muchos países se hace del sector laboral; así como de los demás factores necesarios para alcanzar el desarrollo a que todos tienen derecho.

En ese sentido, el que esto escribe trae nuevamente a la palestra el asunto de la venta y contrabando de armas, con el riesgo calculado de aparecer repetitivo ante sus pocos lectores. De todas formas, en esta ocasión me he propuesto volver a tratar el tema: III. “Por un México sin Armas”, del cual a continuación ofrezco un adelanto:

“La sociedad mexicana tiene conocimiento a través de distintos medios de comunicación, sobre miles de muertes ocasionadas a lo largo y ancho del territorio nacional, principalmente por el uso de armas de fuego de distintos tipos y calibres. Las noticias en dicho sentido, se repiten año con año, lo cual envía señales de falta de seguridad para la vida de las personas y ausencia del respeto a los derechos humanos fundamentales.

Al respecto, no nos cabe duda de que si en años anteriores fueron varias decenas de miles de muertes violentas –dependiendo de la fuente que se consulte-, estas son demasiadas para un país como el nuestro que desea vivir en paz; cuyas principales preocupaciones deben estar centradas en conseguir lo necesario para llevar una vida digna, tanto en lo individual, como también en lo familiar y social. Para los años recientes y el que transcurre, las cifras han venido en aumento, lo cual no parece tener explicaciones políticas razonables; mucho menos justificación ante la violación de los derechos humanos de las víctimas y sus familiares.

Desconcertados por el uso con fines políticos y hasta económicos de las cifras anteriores, nos habremos preguntado más de una vez:

  • ¿Qué nos ocurrió a los Mexicanos?
  • ¿Será que en los últimos años nos volvimos crueles y desalmados?
  • ¿Por qué no se respeta la seguridad y la vida de nuestros semejantes?

Como las interrogantes anteriores se podrían plantear otras muchas, inclusive enfrentar a quienes aseguran que el mexicano es malo de origen y que solo le faltan motivos para olvidar los valores morales y religiosos, resultantes de una buena formación en el hogar, la escuela y la sociedad.

Sobre este tema siglos atrás el conocido pedagogo Juan Jacobo Rousseau afirmaba: “El hombre no nace malo, el medio lo transforma.”

A favor o en contra de tales teorías se puede aducir que, en la actualidad, las condiciones económicas y sociales han cambiado de tal manera que en ocasiones, el jefe de familia se encuentra acorralado ante las injusticias sociales que padece; que el sistema económico diseñado desde los tiempos coloniales, si ha variado no ha sido para lograr su bienestar y que por más que lucha mediante el trabajo y la superación, no alcanza para lograr para él y los suyos, una vida digna, libre de los sobresaltos que provocan las variantes macro y microeconómicas.

Todo lo anterior debe de llevar a la reflexión -tanto a gobiernos, como a empresarios y pueblo en general-, sobre la necesidad de una mejor distribución de la riqueza en todos los sentidos, lo cual debe redundar en una mayor paz social.

No obstante los señalamientos anteriores, sería muy aventurado esbozar una leve atribución de los delitos que han ensangrentado a nuestro país, a quienes no han logrado un empleo estable y bien remunerado; a los que se han visto orillados a buscar en otro país los ingresos que aquí no obtienen; o a quienes con motivo de las recurrentes crisis del sistema económico internacional, se encuentran de la noche a la mañana, sin su fuente de ingresos. No, de ninguna manera son estos mexicanos los culpables de los miles de muertos en México…”

Por otra parte, el embajador mexicano Everardo Suárez Amezcua, ha venido explotando un gran filón de la historia de México y de otros países. Sus investigaciones muy bien documentadas han despertado el interés de lectores de diferente origen y formación académica y constituyen un aporte para el acervo cultural de la revista ADE. Para el presente número contribuye con el siguiente trabajo IV. “La Legión de Honor Americana en México”:

Hacia la primavera de 1865 la guerra civil de los Estado Unidos ya había terminado. Este conflicto que tuvo una duración de 4 años, se inició el 12 de abril de 1861 y terminó el 9 de abril de 1865. El enfrentamiento entre los estados que se mantuvieron en la Unión y los que eligieron la secesión, integrándose en la Confederación de Estados Americanos, dio comienzo cuando el ejército confederado atacó el fuerte Sumter, situado en Charleston, Carolina del Sur, el 12 de abril de 1861.

A principios de 1865 el escenario político-militar de la Confederación ya estaba decidido y encauzado hacia la derrota. Después de la batalla de Five Forks, en Virginia, que tuvo lugar el 1º de abril de 1865, el ejército sureño al mando del general Robert E. Lee se vio no solamente vencido, sino también disperso. Días después, tras esa derrota, el general Lee se retiró a un lugar llamado Sayler´s Creek, Virginia y reconoció que táctica y logísticamente era imposible continuar la guerra. En consecuencia y en su calidad de comandante del ejército confederado Lee se rindió en la población de Appomattox en Virginia, el de 9 de abril de 1865. El general Ulysses Grant, comandante del ejército de la Unión, recibió la rendición.

En forma previa a estos acontecimientos se registró la caída de la ciudad de Richmond, Virginia, capital de la Confederación, el 3 de abril de 1865. En mayo de ese año la Confederación de Estados Americanos quedó oficialmente disuelta.

El final de la guerra, la rendición de Lee y la disolución de la Confederación no fue impedimento para que algunos contingentes de soldados sureños sediciosos continuaran luchando, en oposición a la rendición y como forma de rechazo a la ocupación de los territorios sureños por parte de los soldados de los estados norteños. Ese fue el caso del general Stand Watie que se rindió, junto con su regimiento, hasta el 26 de abril en Carolina del Norte. La última batalla de la guerra civil ocurrió en Palmito Ranch, Texas, el 13 de mayo de 1865, en donde un grupo de 300 soldados sureños se negaban a deponer las armas y rendirse.

En la guerra civil de los Estados Unidos intervinieron 2.4 millones de soldados por parte de la Unión, mientras que 1.2 millones lo hicieron por la Confederación. Durante el enfrentamiento los estados norteños reclutaron a cerca de 180 mil efectivos negros.

Mientras ese episodio histórico tenía lugar en los Estados Unidos, en México continuaba la guerra por la intervención francesa y el establecimiento de un gobierno ilegitimo que en forma de monarquía encabezaba Maximiliano de Habsburgo, quien se proclamaba emperador.

En 1865 las fuerzas militares francesas, apoyadas por unidades mexicanas de corte conservador y anti republicanas, derrotadas en la guerra de Reforma, y verdaderos resabios de la reacción, mantenían presencia en varias regiones del país, particularmente en Veracruz, Puebla, Oaxaca, todo el Bajío, Jalisco, Michoacán, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Sinaloa, estado de México y, principalmente, en la Ciudad de México…”

Seguidamente, se hace mención al análisis de política internacional que nos presenta el Ministro del Servicio Exterior Mexicano Víctor Hugo Ramírez Lavalle, al cual ha puesto por título “V. Breve Visión de temas Internacionales: México y su Política Exterior.” Todo parecería indicar que cada vez que el mundo gira sobre su propio eje cada 24 horas, la humanidad pero, principalmente algunos gobiernos, se esfuerzan en crear nuevas problemáticas o en incrementar los conflictos internos, regionales o mundiales en boga. Así, por ejemplo, los actuales dirigentes de Myanmar, llegados al poder mediante golpe de Estado, insisten en seguir sojuzgando al pueblo de ese país. A nivel regional continúan sin solución crisis sumamente peligrosas como las pláticas entre Irán y el grupo de los 5 (EUA, Rusia, Francia, GB y China); la crisis entre Ucrania (junto a EUA, UE y OTAN) contra la Federación de Rusia; el incremento de la crisis climática a nivel mundial; el surgimiento de la variante Omicron en el marco universal de la pandemia de Coronavirus y, no menos importante, la irreversible situación del cambio climático y las migraciones a nivel mundial, así como varios temas globales que deben ser tratados por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU, tendientes todos a buscar la paz y la seguridad mundiales. Es así como a continuación expongo un breve análisis y comentarios.

Por principio, es digno de mencionar el compromiso de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU “a evitar la proliferación de armas nucleares”, al tiempo de reconocer que cualquier guerra que las implique nunca podrá ganarse, coincidiendo que las armas nucleares deben utilizarse con fines defensivos, de disuasión y de prevención de la guerra. En mi opinión, es un buen intento de tranquilizar a la opinión pública mundial (que no a la humanidad). Por otra parte, éste compromiso llegará a su final cuando uno de los cinco países argumente, desde su punto de vista, que alguna situación específica, atenta contra sus intereses o su seguridad nacional.

Derechos Humanos

Desde mi punto de vista, estimo que las tareas concretas en las que debe concentrarse el esfuerzo de la Asamblea General son: La Comisión para la Consolidación de la Paz; el Consejo de Derechos Humanos; la definición exacta sobre el terrorismo y las consecuentes sanciones contra grupos o gobiernos que lo apoyen; la reingeniería del Consejo de Seguridad y la reforma de gestión de las Naciones Unidas, teniendo como principios básicos la forma justa, transparente, incluyente, mediante métodos eficientes y prácticos, anteponiendo “el diálogo sobre la confrontación, la cooperación sobre la crítica estéril y la apertura sobre la cerrazón”, con la idea primordial de “todos los derechos para todos en todo lugar”.

Uno de los principales retos: “el respeto de los derechos humanos de los ciudadanos, pero también de quienes se encuentran bajo su jurisdicción, especialmente los desplazados internos y las víctimas de trata de personas”.

El Mandato de la Asamblea General al Consejo de Derechos Humanos mediante el cumplimiento de la Resolución 60/251 del 15 de marzo de 2006; Documentos importantes: la Convención y la Declaración, así como, la aplicación efectiva de la Declaración y el Programa de Acción de Durban sobre:

  • Derecho al Desarrollo y sobre el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; Convención contra las Desapariciones Forzadas, Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; Convención sobre la Toma de Rehenes (¿?); temas y asuntos específicos sobre Derecho Internacional/ Derecho Internacional Humanitario/ Derecho Internacional de Derechos Humanos y, Derecho de Guerra, como por ejemplo…”

Desde una ventana privilegiada, como es estar acreditado ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Consejero del Servicio Exterior Mexicano, Guillermo Gutiérrez Nieto, ofrece una colaboración que contiene información que no se puede ignorar. “VI. La Descarbonización de los Transportes: De lo Deseable a lo Posible.”

Desde hace varios años, el término descarbonizar o descarbonización se repite frecuentemente en discursos políticos e instrumentos de política pública en todo el mundo. Este refiere las acciones que permiten eliminar el consumo de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural) que poseen carbono en su estructura molecular, y cuya combustión libera contaminantes que afectan la salud humana y los ecosistemas y gases de efecto invernadero. El más abundante de estos gases es el dióxido de carbono (CO2), que causa calentamiento cerca de la superficie terrestre con consecuencias sobre el clima a escala global.

Como es de dominio público, esta problemática ha sido analizada desde 1994 a través de la Conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, mejor conocida por su acrónimo COP y cuya edición 26 tuvo lugar en Glasgow, Reino Unido, en noviembre pasado. Esta ocasión se volvió a llamar la atención sobre uno de los compromisos emanados del Acuerdo de París (2016, COP21): reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la mitad de los índices actuales en 2030 y continuar con los esfuerzos hacia las emisiones netas cero en 2050, lo que para el caso de los transportes implicaría la desaparición de los motores de combustión interna y el uso extendido de sistemas alternativos de abastecimiento.

Sin duda se trata de una postura loable hacia la descarbonización y, por ende, un compromiso favorable al medio ambiente. En el caso de los transportes, necesario remarcar que es el sector responsable del 25% de las emisiones directas de CO2 en la combustión mundial de combustibles. El transporte también es un sector que depende del petróleo más que cualquier otro sector, ya que más del 90% del uso de energía del transporte todavía proviene de los productos derivados del petróleo.

Aunque las evidencias contaminantes del uso de transportes en todas sus variantes están ampliamente documentadas, conocer algunas de sus especificidades resulta útil para confirmar que se trata de un problema con una variedad amplia de soluciones.

En las iniciativas para descarbonizar este sector sobresalen la gestión de la demanda y el cambio de modalidades utilizando mediciones económicas, mejoras en la infraestructura, servicios de movilidad compartida, gestión del tráfico, planificación integrada del transporte y el uso del suelo; así como cambios en los marcos regulatorios, incluidas las restricciones de estacionamiento y vehículos.

Más allá de cualquier estrategia, lo fundamental es reconocer que cuando se refiere descarbonización del transporte abarcamos diversos ámbitos y enfoques. Es decir, no todas las estrategias para «evitar, cambiar y mejorar» son aplicables a todos los sectores de la misma manera. Así, por ejemplo, el transporte urbano de pasajeros puede emplear tres orientaciones para reducir drásticamente sus emisiones: acortar las distancias de viaje, ofrecer opciones no motorizadas o lograr un alto volumen de usuarios en el transporte público. Una situación diferente afronta el transporte regional e interurbano, donde la descarbonización depende más de las mejoras tecnológicas, ya que la demanda del transporte no urbano es difícil de gestionar. Por otra parte, el transporte de mercancías puede reducir la demanda y las emisiones de una forma más eficaz a través de tecnologías de baja emisión de carbono; con la consolidación de las cargas; diseñando cadenas de suministro más cortas, o aplicando una rápida digitalización y estandarización para optimizar sus actividades…”

Para cerrar el presente número de ADE, el Editor contribuye con otro trabajo dirigido a los aspirantes a ingresar al Servicio Exterior Mexicano, a quienes les comento las tribulaciones por las que pasamos los de mi generación, así como las amplias satisfacciones alcanzadas a lo largo de la carrera. Asimismo, menciono la oportunidad privilegiada para conocer distintas culturas, lo que se extiende a la familia y que normalmente es provechoso para la educación de los hijos.

“VII. Ingreso al Servicio Exterior Mexicano. Hace tiempo para la celebración de un aniversario de nuestra generación, mis compañeros y yo escribimos algunos comentarios sobre nuestras experiencias en la carrera diplomática; los cuales publicamos en la revista electrónica de la Asociación de Diplomáticos Escritores “ADE”. Mis vivencias descritas en dicha ocasión, las transcribo a continuación en forma resumida:[1]

“Son innumerables los sentimientos que se agolpan en mi mente. Veo hacia atrás y por mi mente transcurren vivencias e imágenes de lo que ha sido mi vida como miembro privilegiado del Servicio Exterior Mexicano (SEM); así como también, trato de ver otro panorama, por ejemplo: ¿cómo hubiera sido ésta en el caso de no haber podido formar parte de este cuerpo de servidores públicos, destinado a servir a México más allá de sus fronteras?

Soy Nacido en la ciudad de Ocotlán, Jalisco -acostumbrado a trabajar y a estudiar desde antes de la secundaria-, terminé mis estudios universitarios con la sola idea de ingresar en el SEM. Recuerdo todavía los consejos de personas bondadosas y realistas, que trataban de que me encaminara a otras actividades -para entonces yo ya ejercía la profesión de maestro de primaria-: y me cuestionaban: ¿Qué apellidos ilustres, credenciales o árbol genealógico te acompañan? Y yo les respondía (más bien me repetía a mí mismo) que tenía confianza en mis estudios y que creía que en México existía realmente la “movilidad social”.

Posteriormente, se produjo un intento más para tratar de centrarme en mis pretensiones, o evitar que fuera a sufrir una desilusión. Esto lo constituía uno de los requisitos para entregar la solicitud para participar en el concurso: había qué acompañar dos cartas de recomendación.

Ahí la cosa se puso difícil ¿quién me puede recomendar? Algunas personas me habían dicho que para estos casos se recurría a referencias de altos funcionarios del gobierno, gobernadores, senadores, diputados, embajadores, o empresarios reconocidos.

Para llenar el requisito, un amigo me consiguió una carta de un almacén de ropa y otro, de una fábrica de pinturas –según mi amigo de ese modo, la cosa ya no pintaba tan mal para mí- y ambas fueron aceptadas. No obstante lo anterior, yo me tenía mucha confianza.

Una vez aceptado para concursar, empezó la batalla de los exámenes orales y en el primero –que era de Derecho Constitucional- quedan eliminados casi el 50% de los participantes, varios de ellos provenientes de Facultades de Derecho y algunos con maestría en esa especialidad. ¿Qué nos esperaba a los demás?…”

 

EL EDITOR APM/15/01/2022


  1. Publicado en la Revista ADE en marzo de 2006, como parte de la celebración del XXXIII Aniversario de mi ingreso al SEM, el cual habla desde el ingreso, hasta los años previos a la jubilación.

 

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