EDITORIAL. EL COVID-19 Y LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL

EL COVID-19 Y LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL

La humanidad está enfrentando una de las peores pandemias, provocada por un virus surgido en Asia, en una ciudad de China llamada Wuhan, provincia de Hubei. Desde el momento en que se conocieron los primeros casos de contagio de esta nueva amenaza, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las oficinas regionales o continentales de la salud (como la Organización Panamericana de la Salud), dieron seguimiento a la evolución de la epidemia localizada en una parte de la China central, precisamente en la ciudad mencionada de Wuhan, que cuenta con una población de más de11 millones de personas.

No obstante que, las autoridades chinas actuaron con prontitud y tomaron las medidas necesarias para aislar a las personas contagiadas y a las que habían tenido contacto con ellas, los viajeros se encargaron de llevarlo a otras ciudades y países de Asia, Europa, al Continente Americano y aunque un poco tardío, a ciertas ciudades de África y de Australia. Al prodigarse por la mayor parte del mundo, la OMS decretó que la estrategia para combatir al Covid-19 debería seguirse bajo la calificación de “pandemia” y tomar medidas de prevención más severas, ajustadas a las necesidades de cada país.

Cooperación Internacional. Como sabemos, el eje central para los esfuerzos de cooperación internacional ha sido la OMS y estos se han llevado a cabo desde la aceptación para proporcionar información y datos, para que el organismo internacional pueda mantener la coordinación de las acciones dirigidas a paliar las consecuencias del ataque viral.

En una reacción natural para proteger a la población, los gobiernos empezaron con la aplicación de restricciones para los viajeros, seguidas de medidas como el chequeo médico, para determinar el estado de salud de los pasajeros. Al continuar agravándose la situación y expandiéndose los contagios, llegaron al momento de prohibir primero los vuelos internacionales y viajes por otros medios; algunos inclusive al interior de su propio país. Asimismo, algunos de los más afectados o que calcularon que serían más vulnerables decidieron “cerrar las fronteras”.

Una consecuencia inmediata de las medidas anteriores, fue que los propios ciudadanos de ese país que tomó esas medidas tan drásticas, no podían regresar a su lugar de origen, por lo cual los gobiernos tuvieron qué modificar sus disposiciones. Otros más quedaron varados en lugares que habían visitado por turismo, o por negocios; pero al suspenderse los vuelos y cerrarse las fronteras, no tenían forma de regresar a su país.

En el caso de México se supo por los medios de comunicación que varios cientos de compatriotas que visitaban las ciudades de Cuzco y Lima, en el Perú, solicitaron ayuda a su gobierno para retornar a sus hogares. Después de largas gestiones entre el gobierno peruano y el mexicano, este último envió varios aviones para trasladar a sus nacionales. Esto fue un ejemplo de cooperación bilateral, como hubo otros, dado que días después otro grupo de mexicanos que se encontraban de turistas en Cuba, también fueron repatriados. Asimismo, para traer a un grupo numeroso que se encontraba en Argentina, tuvieron qué enviarse dos aeronaves militares. Como se imaginarán toda la operación de repatriación requiere de una logística que va desde preparar los aviones, solicitar los permisos de sobrevuelo (y de aterrizaje en el punto de destino); así como el reabastecimiento de combustible y otros productos necesarios que requiere la tripulación y los pasajeros.

Del mismo modo, se ha sabido de otros casos. En días pasados el gobierno de Alemania envió dos aeronaves para recoger a aproximadamente 500 personas que se encontraban en Nicaragua. En casos como el de Guatemala en el que un avión de España trasladó a decenas de guatemaltecos que habían quedado en aquel país europeo, pero para regresar llevó una buena cantidad de españoles que querían regresar a su país.

Un caso importante de cooperación bilateral es el que está ocurriendo entre los gobiernos de Israel y Palestina: “La rama palestina de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU brindó un inusual elogio en su primer “informe de situación de emergencia COVID-19” el 24 de marzo, al declarar “Desde el comienzo de la crisis, las autoridades palestinas e israelíes han mantenido una cooperación estrecha y sin precedentes en los esfuerzos destinados a contener la epidemia”.

Plan de respuesta. El informe señaló, además, que “Representantes de ambos ministerios de salud, así como del coordinador de Israel para Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT) se han reunido regularmente para acordar asuntos de interés mutuo”.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, también citó la estrecha cooperación entre Jerusalén y Ramallah durante una conferencia de prensa para anunciar el lanzamiento del Plan de Respuesta Humanitaria Global COVID-19. “Veo… diferentes partes de un conflicto cooperando para responder a esta dramática situación”. “Para dar un ejemplo, en la lucha contra COVID-19, la Autoridad Palestina e Israel han podido trabajar juntos, incluso si conocemos la división extrema que existe políticamente entre los dos”.

Si bien ha existido tensión entre israelíes y palestinos, lo cual es un tema frecuentemente mencionado en los medios de comunicación, su colaboración en tiempos de necesidad no es reportada con la misma frecuencia. Este ejemplo puede servir como recordatorio de que las pandemias no distinguen entre razas, religiones o etnias, ni tienen en cuenta la tensión política.

Otros ejemplos de cooperación. Resulta obvio deducir que muy pocos países estaban preparados para enfrentar dicha pandemia. Empezando por el personal médico y de apoyo; para seguir con las instalaciones hospitalarias adecuadas para atender a los infectados por dicho virus; finalizando con la necesidad de contar con “respiradores o ventiladores” para atender a los enfermos graves. Por ello es importante resaltar que entre los países ha habido acciones de solidaridad para apoyar con personal médico a algunos países como Italia, a donde han llegado doctores chinos y cubanos. Asimismo, hasta ahora se han podido conseguir los suministros para el funcionamiento hospitalario (hay casos extremos como la escasez de mascarillas o cubre bocas y guantes). También hasta la fecha, los reactivos necesarios para efectuar las pruebas de un posible contagio, se siguen compartiendo (el 31 de marzo se dio a conocer que habían llegado a la Ciudad de México 50 mil kits para efectuar exámenes del Covid-19).

Algunas acciones altruistas y de apoyo. Como es sabido, empresarios de varios países han decidido efectuar donaciones para apoyar la lucha contra la pandemia; en México son varios los que han ofrecido sus aportaciones. En el mundo artístico y deportivo, también se ha despertado la sensibilidad para apoyar con dinero, o prestando propiedades para emplearlas como clínicas u hospitales. Hemos sabido de acciones de ayuda por parte de clubes de fútbol soccer o balompié de varios países, jugadores profesionales de dicho deporte; así como también de otros deportes. Esos casos de solidaridad deben de hacernos recobrar la fe en la humanidad.

Inclusive, vale la pena señalar que, la industria automotriz y los constructores de autos de carreras de la Formula 1, están apoyando con la fabricación de los ya mencionados respiradores-ventiladores. No podemos omitir los esfuerzos que realizan diversos laboratorios clínicos para proporcionar alguna medicina que pudiera mitigar la enfermedad y en un momento dado, una vacuna preventiva. Tampoco ignorar la importancia de las investigaciones que se realizan en distintas universidades e institutos de investigación.

En estos tiempos de agitación, podemos ganar algo de esperanza de esta muestra de solidaridad y recordar que todos debemos permanecer unidos con el mismo propósito.

Deseamos que todos los esfuerzos mencionados, las acciones de cooperación internacional y las ayudas prestadas, sean bien encaminados para derrotar a este enemigo y que, del triunfo salgamos fortalecidos como raza humana.

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ADE 74. Con el presente número correspondiente al trimestre abril-junio de 2020, traemos para nuestros lectores artículos diversos, desde los que tratan sobre la actual pandemia de Covid-19, hasta los que aportan información histórica, o científica y algunas cápsulas de humor.

En primer lugar el embajador Enrique Hubbard (quien en esta ocasión se puso serio), realiza un análisis de la vida y obra de A. Noah Chomsky, el que se incluye en la acostumbrada sección I. @@Charla Cibernética con el emba@@:Hola, los saluda el inefable Emba, que se embarca en otra de sus usuales incursiones en temas del todo ignotos para él. Allá ustedes si se atreven a seguirlo hasta el final.

Avram Noam Chomsky nació en Filadelfia el 7 de diciembre de 1928. Algo parecía predestinarlo pues exactamente 13 años después Japón atacó a Pearl Harbor y Estados Unidos entró a la Segunda Guerra Mundial. Verdadero prodigio intelectual, escribió su primer ensayo a la edad de 10 años, cuando publicó en el periódico escolar un sentido lamento por la caída de Barcelona durante la guerra civil de España. En1945 entró a la Universidad cuando apenas tenía 16 años de edad. Su tesis de maestría causó sensación, pero solamente entre los expertos, pues el tema es algo denso, a juzgar por el título de dicha tesis: “La Estructura Lógica de la Teoría Lingüística”. Chomsky tiene un doctorado de la Universidad de Pennsylvania y nunca ha dejado de estudiar y producir. Profesor en MIT desde 1955, ha creado muy controvertidas teorías sobre la lingüística “humana.”

Pero su verdadera puerta de entrada a la fama – y la fortuna – en realidad empieza en los sesenta, cuando se torna la conciencia del sentir americano sobre la guerra de Vietnam. Él nunca la llamó la Guerra, sino la invasión norteamericana en Vietnam. A partir de ahí empieza a analizar y criticar el escenario político de su país, – y de otras naciones capitalistas – particularmente la forma como las corporaciones y sus gerentes de élite protegen y mejoran constantemente sus privilegios económicos y su poder político.

Fue el primero en acuñar y difundir el concepto de neoliberalismo.

Su ideología es muy peculiar. Profesa una especie de sindicalismo anárquico o bien podría llamarse socialismo libertario. Según esto, la mejor forma de organización política permitiría al pueblo la más amplia oportunidad de realizar actividades cooperativas y de coadyuvar a la toma de decisiones que les afecten. Es un despiadado crítico de los medios y éstos resienten y resisten sus ataques, en particular porque niegan que exista o pueda existir una conspiración de TODOS los medios. Chomsky ha recurrido a un método distinto de los demás intelectuales para difundir sus ideas. Con la finalidad de sacar provecho de su extraordinaria elocuencia, ha dado numerosas entrevistas que se han video-grabado, luego se han convertido en documentales y éstos a su vez han servido de base para la producción de libros.

Réquiem para el Sueño Americano. Es precisamente eso, varias entrevistas que se conjuntaron en un documental que se convirtió en libro. Es tal su fama y tanta la lealtad de sus seguidores, que el documental de marras se puede encontrar en Netflix. ¿Qué pretende decirnos o más bien enseñarnos en esta ocasión?: Que el mítico sueño americano está agonizando. Arranca con una descripción de ese sueño basado en su propia experiencia durante la época de la recesión. El sueño se basa en la existencia de un sendero que conduce al progreso económico y que está disponible para todos…”

II. Embajador Hermilo López-Bassols, Abril, 2020

A los lectores de la revista de la Asociación de Diplomáticos Escritores:

Este año en la última conversación de fondo que tuve con el Embajador Emérito Sergio González Gálvez—maestro y amigo fraterno— platicamos sobre el conflicto sino-japonés de los años 1930; quería conocer su visión como internacionalista, jurista y exembajador en Japón en dos ocasiones. Me impresionó su profundo conocimiento que tenía del tema y, en especial, sobre la posición de México. Coincidimos en que fue una gran tarea para la diplomacia mexicana ingresar a la Sociedad de Naciones y en el mismo mes de 1931 abordar en la Asamblea y un año más tarde en el Consejo, un tema tan complejo—incuestionablemente uno de los prolegómenos de la segunda guerra mundial— y tan sensible por los vínculos que México tenía con ambos países y con ciertas potencias, y que sólo gracias al talento de diplomáticos de la talla de Salvador Martínez de Alva, Isidro Fabela, Primo Villa Michel, Francisco Castillo Nájera y en la Cancillería, los Secretarios Encargados del Despacho Genaro Estrada, Manuel C. Téllez, José Manuel Puig Casauranc, Eduardo Hay, y, por supuesto, el presidente Lázaro Cárdenas, México pudo salir airoso en defensa de los Pactos suscritos en el derecho, la defensa de los pueblos agredidos y la soberanía del derecho.

Nuestra incipiente diplomacia multilateral en Europa que sólo había tentado aguas en La Haya se disciplinó e ilustró sensiblemente en sus facultades y, como dijera Antonio Gómez Robledo “el roce internacional hará su tacto fino y cauteloso para el complicado engranaje de la política.” Lo que así sucedió como en pocas páginas de la Historia Diplomática de México.

En el Volumen III de mi Historia Diplomática de México (1930-1940) —en proceso de elaboración desde hace un año— dedico el tercer capítulo al conflicto sino-japonés y una amplia exposición de la trayectoria mexicana desde la XII Asamblea de 1931 hasta la XIX Asamblea de 1938 de la Sociedad de Naciones. Este es el resultado de mis avances en esta investigación.

Cómo hubiere querido que Sergio hubiere leído estas líneas primigenias y haber oído de él las sensatas observaciones de un gran diplomático que dio un gran prestigio en los foros internacionales. Espero que para mis amigos lectores de ésta revista sea de interés esta página diplomática poco conocida.

III. Por su parte el diplomático y escritor mexicano Leandro Arellano, aborda un tema de mucha actualidad: “Crónica Inacabada de una Epidemia”, en la que resalta algunos aspectos importantes de los orígenes de las epidemias y pandemias: “La peste. La sola palabra produce recelo. Y sólo a través del cine o la literatura las generaciones actuales teníamos referencias o conocimiento de una calamidad de esa naturaleza. Hoy, por vez primera en la historia, la humanidad entera atestigua y padece en tiempo real un azote atroz y letal: la COVID-19. La epidemia ha invadido todos los continentes contagiando indiscriminadamente.

La peste ha sido recurrente a través de los siglos y ha cobrado un peaje gravoso a la humanidad. Provoca grandísimo temor en la población, con toda razón. “Es castigo de Dios”, repiten todavía los creyentes. Cómo vienen y cómo desaparecen las plagas no es ya un misterio para la ciencia actual. Las causas de su propagación son hoy, más bien, imputables a incuria, arrogancia exceso de confianza, falta de previsión de autoridades y poblaciones que visita, etcétera.

Tifus, cólera, viruela, polio, malaria, sida, ébola, peste bubónica o negra, sus manifestaciones no han escaseado. De pronto, ciudades y regiones enteras despertaron infectadas por bacterias, virus, microbios y otros. Las plagas históricas forman legión, la homérica, la antonina y las diez de Egipto para empezar.

La que abatió a Atenas el año 430 AC fue registrada escrupulosamente por Tucídides en su Historia de la guerra del Peloponeso no sólo como acontecimiento social desastroso, sino porque personalmente él resultó agraviado. “Hablo como quien sabe bien pues yo mismo fui atacado de ese mal, vi los que lo tenían”, escribe el historiador.

La saña y mortandad que impuso la peste bubónica o peste negra en el siglo catorce en Europa y regiones de Asia, es recordada aún como la más devastadora que haya padecido la humanidad, calculándose que quitó la vida a más de 25 millones de personas. Y en el corazón de Viena, en la calle principal de la ciudad, el Graben, se yergue una columna en recordación de la plaga que azotó la ciudad en 1679.

En El libro rojo, Manuel Payno y Vicente Riva Palacio registran la peste que atacó a México el siglo dieciséis. Se desató en la primavera de 1576 y no cedió sino hasta fines de 1577. “Entrada apenas la primavera de 1576, y sin preceder causa alguna manifiesta, se desarrolló entre los naturales de la Nueva España la peste más terrible y desoladora de cuantas se registran en los anales de la historia”, escribe Riva Palacio.

“Los síntomas de aquella espantosa enfermedad nada tenían de extraños, y sin embargo, ninguno de los atacados llegaba a salvarse, ni había médico ni remedio alguno que pudiera darles alivio”. La epidemia cobró más de dos millones de víctimas, anota asombrado Riva Palacio.

La actual tiene fecha y lugar de nacimiento. Comenzó en China cuando el 2019 llegaba a su fin. Sabemos que en ese país el comer no se limita sólo al consumo de alimentos para sobrevivir. El pueblo chino posee el honor de ser la nación con mayor riqueza gastronómica del planeta. El caso es que al agotarse diciembre, la prensa mundial reportó que una peligrosa epidemia había surgido en China. A descuido o falta de higiene en un mercado de la ciudad de Wuhan se atribuye el origen de la misma, llamada Coronavirus o COVID-19…”

IV. Primera Experiencia Consular. Houston, Texas. Es una narración de Enrique A. Romero Cuevas, quien comparte esa parte de su vida en la carrera del Servicio Exterior Mexicano, iniciada en 1973:

“Parte 1. Nuestro arribo a esa importante ciudad tejana se dio en condiciones poco propicias, básicamente por el hecho de que, si bien solicité información a la Dirección General del Servicio Consular o de Asuntos Consulares, no recuerdo con exactitud el nombre oficial que se le daba en la época, nada se me dijo respecto de una situación de importancia trascendental que se generó apenas un año antes de mi llegada y que resultó en la elevación de rango de esa Representación mexicana, que anteriormente había tenido el nivel de consulado de carrera.

En síntesis, la cuestión surgió de innumerables quejas y denuncias que se recibían en la cancillería sobre el irregular funcionamiento -por decirlo suavemente- del consulado, que hizo indispensable la presencia de un Visitador, quien efectuó una amplia auditoría y revisión general de la actuación del personal y que llevó a las autoridades centrales a adoptar medidas draconianas, como la destitución o traslado disciplinario de varios integrantes de la plantilla de personal y del propio titular de ese entonces, un cónsul consejero cuyo apellido era, según recuerdo, Aguirre Noriega. En otras palabras, el consulado se había convertido en un verdadero nido de abuso y prepotencia que mucho lastimaba la economía y la dignidad de la comunidad mexicana residente.

Como indiqué, nuestro arribo resultó difícil, pese a la buena recepción que obtuve del cónsul general, Mario Tapia Ponce, quien no era funcionario de carrera, pero conocía bastante de aspectos básicos de la labor consular, dado que había fungido en alguna época como director general de Aduanas de México y de manera intermitente había ocupado puestos en el SEM. Recuerdo haber sido recibido en el aeropuerto por quien con el tiempo mantuvimos buena amistad, el canciller Samuel Mora, a quien conocía de vista en la FCPS de la UNAM pues cursaba la misma carrera, aunque iba un año delante de mí y con cuyos hijos y esposa Sully -venezolana- hicimos buenas migas, lo mismo que nuestros aún pequeños hijos.

Junto con mi esposa e hijo nos condujo a un alojamiento provisional (un townhouse (condominio horizontal, en términos nuestros que se encontraba en la avenida Westheimer, que se extendía desde una calle que desembocaba del centro hacia el este, hasta terminar la zona urbana), en el cual permanecimos durante unas tres semanas mientras llegaba nuestro menaje de casa y conseguíamos alojamiento permanente, lo que finalmente logré arrendando otro townhouse localizado sobre la misma avenida arriba mencionada.

Siendo Houston proclive a recibir el impacto de huracanes del Golfo de México, apenas instalándonos en ese domicilio provisorio, en agosto de 1983, tuvimos el infortunio de sufrir la llegada directa de un meteoro que, según la costumbre, le correspondió llevar como nombre Alicia y que si bien no está considerado entre los que mayores daños han causado a esa urbe, sí obligó a las autoridades de la alcaldía y del condado, a clausurar por espacio de dos o tres días el acceso al centro de la ciudad, lleno de rascacielos, pues la fuerza de los vientos arrancó de cuajo anuncios monumentales y vidrios de edificios poco seguros o en proceso de construcción, por lo que se corría el riesgo de ser partido en dos por inmensas guillotinas voladoras…”

V. Entre las aportaciones basadas en datos históricos Everardo Suárez Amezcua contribuye con un trabajo titulado: La Estación Rastreadora de Guaymas. Un caso de Cesión Temporal de Soberanía, en el que describe dicho acontecimiento que tuvo lugar hace varias décadas en el siglo pasado: “El programa espacial de los Estados Unidos se inició, propiamente, en octubre de 1958, un año después de que la Unión Soviética (URSS) lograra poner en órbita el satélite Sputnik 1, el primer artefacto en el espacio.

En ese año el presidente norteamericano Dwight Eisenhower fundó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) como una reacción a la ventaja que había asumido la URSS en la incipiente carrera espacial. Con antelación al establecimiento de esa agencia el gobierno estadounidense ya había avanzado en el diseño y lanzamiento de misiles balísticos del tipo redstone, atlas y titán II, todos con fines militares y estratégicos.

En esos años la prioridad de la carrera espacial entre los Estados Unidos y la URSS era contar con satélites para espiar y observar, así como cohetes para transportar artefactos nucleares.

El primer proyecto de la NASA para tratar de superar la superioridad en materia espacial de la URSS fue el programa Mercury que tuvo como objetivos la planeación y ejecución de vuelos suborbitales sin tripulantes, vuelos suborbitales con tripulantes y vuelos de una órbita con un robot.

Los alcances y consecución de objetivos del programa espacial norteamericano fueron detallados por la NASA en varias etapas: el referido programa Mercurio, después el programa Géminis con vuelos suborbitales sin tripulantes, vuelos orbitales sin tripulantes, vuelos orbitales con dos astronautas, salidas de la nave en órbita, vuelos de semanas en órbita y vuelos de acoplamiento con otra nave no tripulada (“ space rendezvous “). Y posteriormente el programa Apolo, presentado por el presidente John F. Kennedy en 1961, cuya meta era el vuelo a la luna.

Se debe tomar en cuenta que el 12 de abril de 1961 la URSS lanzó al espacio la primera nave tripulada por un humano. El cosmonauta Yuri Gagarin fue el primero en darle la vuelta a la tierra.

Para iniciar la etapa de los vuelos orbitales del programa Mercurio los técnicos de la NASA advirtieron que la red de satélites del tipo Echo, Tiros, Oso, Mariner y Relay no eran suficientes para asegurar el rastreo y las comunicaciones con la nave en órbita y recomendaron la instalación de estaciones rastreadoras en diversas regiones del mundo, tomando en cuenta que los planes de vuelo de las naves espaciales podrían seguir órbitas ecuatoriales o trazando sus rutas considerando los paralelos al norte y sur de la línea ecuatorial.

En esas circunstancias la NASA distinguió las facilidades que podría ofrecer una instalación rastreadora en el noroeste de México.

De esa manera, a principios de 1960 empezaron los acercamientos y consultas por parte del gobierno de los Estados Unidos, proponiendo negociaciones para instalar una estación rastreadora en la comarca de Guaymas-Empalme, Sonora. Como resultado de esos contactos en abril de 1960 se formó la Comisión México-Estados Unidos para Observaciones en el Espacio Relativas al Proyecto Mercurio. Con la constitución de ese instrumento se acordó, de hecho, la instalación de la estación rastreadora.

La sección mexicana de esa comisión estuvo integrada por: los ingenieros Ricardo Monges López, presidente del Instituto Nacional de Investigaciones Científicas de la UNAM; Jorge Suárez Díaz, director de la Comisión de Telecomunicaciones y Meteorología de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes; y Eugenio Méndez Docurro, director general del Instituto Politécnico Nacional…”

VI. La Seguridad Humana y la Responsabilidad de Proteger (R2P). Implicaciones en la seguridad colectiva y en la Soberanía de los Estados, por Víctor Hugo Ramírez Lavalle.

El diplomático, investigador y catedrático nos dice:

PARTE I. “Antes de referirme al tema, es necesario señalar que el Estado sigue siendo el actor principal en el sistema internacional, pero ya no es el único. En efecto, hoy debe compartir espacios de poder y de cooperación con actores no estatales, organizaciones de la sociedad civil, empresas trasnacionales e incluso con el individuo mismo[1], lo que nos lleva a considerar que es un cambio fundamental en las relaciones de los Estados tanto a nivel regional como global.

También es necesario apuntar que, tradicionalmente, la seguridad del Estado estaba visualizada en torno a dos aspectos fundamentales: la cohesión interna para organizar las relaciones de poder domésticas, con la conformación de un gobierno capaz de brindar certeza al imperio de la ley, en un territorio determinado y sobre el conjunto de la población; y las relaciones de los gobiernos, tanto de competencia como de cooperación con los demás Estados de la comunidad internacional, pero bajo las premisas de que su disposición de establecer relaciones de amistad de ninguna manera estarían por encima de sus propias decisiones soberanas ni tampoco de erróneas interpretaciones sobre su total y completa integridad territorial, es decir, no hay elementos externos que delimiten aspectos vinculados a la soberanía territorial, sus fronteras y menos aún su régimen político, económico y social.

Igualmente, con el propósito de tener una mayor claridad sobre el tema de los “nuevos” enfoques y las diferentes opiniones sobre la seguridad en prácticamente todos los aspectos del quehacer universal, es preciso indicar que si atendemos a la genealogía del concepto de seguridad, el término seguridad se refiere a estar libre de preocupaciones o sentirse a salvo de cualquier daño que pueda ser infringido por otros[2]. En este contexto, tanto en los círculos académicos, como políticos y militares, ya tiene varias décadas que se inició una amplia discusión sobre los alcances y límites de este tema, así como el análisis correspondiente sobre las diversas problemáticas desde la óptica de la seguridad y la definición de amenazas y riesgos.

De esta manera, en el concepto seguridad cabe una gran variedad de interpretaciones: Así por ejemplo se habla de seguridad nacional, internacional y colectiva, alimenticia, medioambiental, económica y, desde luego, de seguridad humana pero, en su interpretación más tradicional, ha sido común confundir las fronteras entre los términos de seguridad y defensa, anotando al respecto que si bien estas acepciones guardan relación entre sí, también es cierto que en muchas ocasiones las mismas han introducido más confusión que claridad en el campo de la seguridad.[3]

En el desarrollo de este debate resurgió la vieja discusión entre realistas e idealistas, especialmente a raíz de que emergieron temas de suma sensibilidad en la agenda mundial (medioambiente, derechos humanos, democracia, narcotráfico, reivindicaciones étnicas, etc.) lo que provocó que, en varias oportunidades, diversos Estados, pero con mayor énfasis las potencias, hayan adoptado medidas extremas (intervenciones directas) en lugar de privilegiar la negociación o el debate político, por lo que en ocasiones cada vez más recurrentes algunos de esos Estados aprovecharon la “confusión” o la no definición exacta del problema o inclusive de los términos preestablecidos para emprender acciones que implicaron el uso de la fuerza armada con justificaciones nada claras. Estas complejas transformaciones propiciaron un debate aún no concluido en torno al significado de la seguridad en el mundo que, sin embargo, hasta ahora parece llevar a una ampliación y profundización entre la teoría y la práctica de la seguridad en las relaciones internacionales. Lo cierto es que, por lo menos, se ha llegado al consenso de que existe una marcada vinculación entre seguridad nacional e internacional…”

VII. La Pandemia, la Inteligencia Colectiva y las Tecnologías Emergentes, por Guillermo Gutiérrez Nieto.

El autor nos lleva al tema desde la misma introducción:

La tendencia de ayuda mutua en el hombre tiene un origen tan remoto y está tan profundamente entrelazada con toda la evolución pasada, que la humanidad la ha mantenido hasta el presente, a pesar de todas las vicisitudes de la historia.

Peter Kropotkin

“Desde que el pensador político Peter Kropotkin refiriera en su obra El Apoyo Mutuo la inteligencia que aplican ciertas especies para lograr metas comunes, la idea de colaboración colectiva entre individuos para afrontar una situación particular se arraigó en las ciencias sociales.

En época más reciente, es un término vinculado con la sociedad del conocimiento que refiere la capacidad mejorada que se crea cuando las personas trabajan juntas, a menudo con la ayuda de la tecnología, para movilizar una gama más amplia de información, ideas y visiones. La inteligencia colectiva surge cuando estas contribuciones se combinan para convertirse en algo más que la suma de sus partes, para propósitos que van desde el aprendizaje y la innovación, hasta la toma de decisiones.

Los avances en las tecnologías digitales han transformado lo que se puede lograr a través de la inteligencia colectiva en los últimos años, conectando a más de nosotros, aumentando la inteligencia humana con la inteligencia artificial y ayudándonos a generar nuevas ideas a partir de nuevas fuentes de datos. Esta tendencia es particularmente adecuada para abordar problemas globales complejos y de rápida evolución, como son los brotes de enfermedades.

La pandemia del coronavirus (Covid-19), es un fenómeno que confirma, además de su vigencia, los rasgos de esa colectividad cognitiva, fundamentalmente el referente a su conjugación con las nuevas tecnologías. A continuación, se comentan algunos acontecimientos que confirman el efecto de esta pandemia en la inteligencia colectiva y la aplicación de las manifestaciones que conlleva la cuarta transformación industrial (convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas).

  1. La plataforma BlueDot, creada en 2014 con la finalidad de rastrear, contextualizar y anticipar los riesgos de enfermedades infecciosas, cuenta actualmente con 40 empleados, médicos y programadores que han diseñado un programa analítico de vigilancia de enfermedades, utilizando técnicas de procesamiento de lenguaje natural y aprendizaje automático para examinar informes de noticias en 65 idiomas; junto con reportes de brotes de enfermedades producidas por contacto con animales (aparentemente el origen del Covid-19) y datos de aerolíneas, que permiten identificar la movilidad de personas infectadas con algún virus. Su efectividad se fundamenta en un filtrado automatizado de datos y en su análisis granular realizado por epidemiólogos y expertos en salud pública, quienes realizan informes sustentados científicamente dirigidos al gobierno, las empresas y entidades de salud pública y privada. BlueDot reportó a principios de 2020, antes que la Organización Mundial de la Salud, lo que estaba ocurriendo en Wuhan y alertó sobre sus posibles repercusiones…”

 

VIII. En el 250 aniversario de Ludwig van Beethoven, por Luis García y Erdmann: “Prodigioso compositor, pianista y director de orquesta. Truenos y relámpagos anunciaron su nacimiento y su defunción.”

“Este ensayo para conmemorar el 250 aniversario de Ludwig van Beethoven se adelanta a diciembre cuando es su cumpleaños, para estar conscientes del acontecimiento y disfrutar desde ahora, la música del genio de Bonn.

Beethoven nació en Bonn el 16 de diciembre de 1770. Hijo de Johann Beethoven, músico y tenor de la corte electoral, y María Magdalena Keverich. Su padre quiso que su hijo fuera niño prodigio como Mozart, por lo que empezó a darle clases de piano, órgano y, clarinete a temprana edad, incluso lo despertaba a media noche para enseñarle, lo que lo afectó emocionalmente. Posteriormente, recibió lecciones de otros maestros, entre ellos Christian Gottlob Neefe quien fue muy importante e influyente en su instrucción musical y en los conocimientos que le impartió sobre los grandes pensadores. Sus avances fueron significativos, sobre todo en la interpretación del órgano, guiado por músicos experimentados. Neefe en 1783 escribió sobre su alumno «Si continúa así, como ha comenzado, se convertirá seguramente en un segundo Wolfgang Amadeus Mozart», el virtuoso de Salzburgo le dio algunas lecciones en el invierno de 1786 en Viena, ocasión en que dijo a sus amigos “Escuchen a este joven; no lo pierdan de vista que alguna vez hará ruido en el mundo”.

Desgracias familiares lo obligaron a mantener a sus hermanos, tocando el violín en una orquesta y dando clases de piano durante cinco años. En 1792, Hayden “el Padre de la Sinfonía” de visita en Bonn escuchó la Cantata por José ll, compuesta por Beethoven y le dijo “No solo te felicito y aliento a continuar con tus estudios musicales, sino que te propongo que los sigas conmigo en Viena. Ese año Beethoven ya con el apoyo del conde Ferdinand von Waldstein su mecenas, se estableció en la capital austriaca y con las recomendaciones que llevaba le abrieron los salones aristocráticos y recibió clases de composición del mismo Hayden; así como de Salieri en composición vocal, de Schuppanzig de violín, de Albrechtsberger y Aloys Föster de escritura de cuartetos y quintetos. Beethoven Sostuvo varios duelos musicales con otros pianistas, el más famoso fue en el palacio de Lobkowitz con Franz Sterkel, a quien venció aún tocando obras de éste que fue modificando y obtuvo un éxito rotundo.

Su primer concierto público como pianista, en el que interpretó sus propias obras, lo dio en Viena el 30 de marzo de 1795, pero fue hasta el 2 de abril de 1800 cuando se presentó ante el gran público. La corte, la iglesia y el público acogieron la música de Beethoven y se convirtieron en mecenas y protectores del joven músico quien también se presentó en Praga, Berlín, Dresde, Leipzig y Budapest.

Entre 1796 y 1800 compuso más de noventa obras con el más puro romanticismo. Ya para entonces experimentaba síntomas de la sordera, hecho que compartió en una carta a su amigo de infancia el Dr. Franz Gerhard Wegel,[4] le escribió: “Desde hace dos años evito a los demás porque no puedo decir a la gente que estoy sordo. Si fuese otra mi profesión, me resultaría fácil confesarlo, pero la situación es terrible para un músico”. También escribió “El testamento de Heiligenstadt”, del 6 de octubre de 1802, carta a sus hermanos en que relata su desesperación por su creciente sordera y sus deseos de sobreponerse a sus achaques físicos y emocionales para completar su destino artístico, documento que se leyó después de su fallecimiento. También en su diario escribió ¡Valor! A pesar de todas las flaquezas del cuerpo, mi genio triunfara… ¡Veinticinco años! los tengo ya, y es necesario que este año el hombre se revele todo entero.”[5]

 

Como cierre del presente número, como Editor de ADE y autor de diferentes artículos, deseo contribuir en algo a la desmitificación de la vida de los diplomáticos, narrando algunas peripecias humorísticas, que más bien son pinceladas para tratar de apartarnos de pensamientos a los que nos llevan los tiempos difíciles que vivimos.

IX. Entre Diplomáticos no todo es Solemnidad. Por Antonio Pérez Manzano:

“Algunas de las características de la profesión diplomática es la seriedad y la formalidad para su desempeño y está regida tanto por leyes internas (las de su propio país), como por el Derecho Internacional, en cuyo marco se han plasmado varias convenciones internacionales.

Viene al caso mencionar que, dos de los principales convenios que reglamentan la actuación de los “agentes diplomáticos” y de los “funcionarios consulares” son: la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, de 1961; así como la Convención de Viena sobre Relacione Consulares, de 1963. Dichas normas internacionales representan guías de actuación tanto para los funcionarios, como para los gobiernos.

En alguna otra ocasión me he permitido mencionar algunas de las cualidades, que debe poseer un buen profesional del servicio exterior, como conducirse con la verdad; así como contar con la capacidad de expresión oral y escrita. De manera especial es menester practicar virtudes como la honradez, honestidad, lealtad e integridad. Modestia, humildad, prudencia y paciencia, complementan los requisitos que considero debe poseer un representante diplomático o consular; para de ese modo, poder desempeñarse adecuadamente ante otros sujetos de derecho internacional; así como ante sus conciudadanos.

Por otra parte, cabe mencionar que también es deseable que el representante diplomático o consular sea de buen carácter, poseedor de un buen sentido del humor y de una personalidad adecuada a sus funciones. Las extravagancias, las poses de superioridad, el mal gusto en el vestir, la vanidad, son condiciones que todo funcionario debe desterrar de su vida, tanto profesional, como familiar.

Desde los tiempos antiguos se han requerido de los embajadores y demás representantes, diversas cualidades. Por ejemplo, para algunas naciones dichos funcionarios deberían poseer dotes de orador, ser hábiles en los negocios y grandes conocedores de los asuntos de la guerra.

Otro ejemplo es el que se cita en la obra titulada “De Legato”, en la que su autor el italiano Ottaviano Maggi sostenía: “Un embajador debería de ser un consumado teólogo y poseer, además, amplios conocimientos sobre Aristóteles y Platón”.

En otra parte el mismo autor afirmaba que dicho representante: “Debería tener capacidad para tomar decisiones por sí mismo; es decir, saber resolver sobre la marcha los problemas más difíciles en la forma correcta y, que además de dominar los conocimientos científicos de la época y los idiomas útiles a la profesión, debería -tener un gusto refinado por la poesía”. Pero, por encima de todo: “ser de excelente familia, rico y dotado de una presencia hermosa.”

Al correr de los tiempos algunas condiciones se mantenían y surgían otras. Por ejemplo, se atribuye a la princesa Zerbst -madre de la emperatriz Catalina de Rusia-, que entre las recomendaciones que daba al Zar Federico El Grande, estaban las que se referían a la elección de sus embajadores: “Para nombrar a un plenipotenciario en San Petersburgo, debería tomar en cuenta que éste fuera joven, guapo y de buen cutis; o para el enviado ante las cortes de Holanda y Alemania, se exigiría que tuviera una gran capacidad para ingerir sin peligro de trastornos, grandes cantidades de bebidas alcohólicas”…

EL EDITOR

APM / 5 DE ABRIL DE 2020

 

 

  1. Rojas Aravena, Francisco. “La seguridad del Estado: cambios acelerados”, en “Seguridad en las Américas, los desafíos Post Conferencia: Operacionalizar los consensos y articular los conceptos”. Dialogue on Globalization, Friedrich Ebert Stiftungpaper mayo 2004, pag. 3.
  2. Bárcena Coqui, Martha. “La reconceptualización de la seguridad: el debate contemporáneo”. Secretaría de Relaciones Exteriores. Instituto Matías Romero. Revista Mexicana de Política Exterior, No. 59, febrero de 2000, p. 11.
  3. Ídem
  4. El Dr. Wegel y el compositor Ferdinand Ries publicaron en 1838, la mejor biografía de Beethoven.
  5. ORTA VELÁZQUEZ, GUILLERMO, 100 Biografías en la Historia de la Música, Editorial Olimpo, México, 1962, pág.84

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