A QUIEN PUEDA INTERESAR. EMBAJADOR DE TERCERA. Por Antonio Pérez Manzano

En cierta ocasión un alumno

Universitario me preguntó:

¿Qué clase de embajador es usted?

Yo respondí: Soy embajador

de México de tercera clase y

estoy jubilado.

 

En el Servicio Exterior Mexicano entre los embajadores hay varias clases o categorías:

Para ilustrar lo anterior, comparto una anécdota: Hace poco tiempo me reuní con unos compañeros del Servicio Exterior Mexicano (SEM), con quienes pasamos un rato agradable hablando de lo bueno y lo no tan bueno de nuestra vida en el campo profesional; así como sobre la situación de jubilados, en la que ahora nos encontramos disfrutando después de décadas de servicio.

 Entre las cosas de las que comentamos salió el caso de un colega que “se decía embajador” y uno de los contertulios le preguntaba: ¿fuiste embajador? ¿Ante quién presentaste cartas credenciales? Dichas interrogantes dieron paso a una serie de comentarios en torno a nuestras carreras.

Desde luego, aunque a mí no me lanzaron directamente la pregunta sobre: ¿por qué me llamo “embajador” sin haber presentado credenciales que me acreditaran con tal categoría ante algún Jefe de Estado?, sentí que me aludían en algo de lo que me he sentido muy orgulloso, como es haber logrado con base en estudios, preparación, capacitación y méritos en el ejercicio de la profesión, los ascensos necesarios por medio de concursos públicos -para llegado el momento y de acuerdo con la Ley del  SEM-, recibir el nombramiento de embajador de México.

Cabe hacer notar que, cuando hablamos de embajador de carrera, significa que alcanzó ese nivel de acuerdo con sus méritos reconocidos y compensados con un nombramiento, avanzando escalón por escalón (con sus honrosas excepciones) hasta alcanzar el grado máximo.[1]

Muchos llegamos a la edad de la jubilación sin haber sido adscritos como jefe de misión a una embajada para representar al Estado Mexicano, ante el gobierno de otro Estado o bien, para desempeñar las muy honrosas labores consulares en la categoría más alta, como es la cónsul general.

De ese modo, se producen divisiones entre quienes por diversas razones alcanzan el grado o rango de embajador de carrera. Entre los compañeros se ha dicho que algunos funcionarios llegaron a esa categoría a la velocidad de un elevador, subiendo algo así como 20 pisos del edificio donde despacha el Secretario de Relaciones. Otros –los menos favorecidos-, fueron subiendo penosamente por la escalera, algunos más nos hicimos viejos en el camino y nos llegó la edad de la jubilación; ante la cual no hay lucha que valga, la Ley es tajante: Baja del SEM por jubilación al cumplir 65 años de edad (recientemente se modificó la Ley y ahora será a los 70 años).

No obstante, como en todo hay excepciones, si “el dedo del Señor” le concede un nombramiento que lo mantenga en activo no importa la edad.

Al  final del camino, para los efectos de la pensión pareciera que todos los embajadores somos “iguales”, pero eso no es así, unos son más iguales que otros, con lo cual se crean cuando menos tres categorías de embajadores, que en algún momento se podrían equiparar con los máximos rangos del Ejército Mexicano, como son:

  1. General de División (3 estrellas); B. General de Brigada (Ejército) o General de Ala (Fuerza Aérea) (2 estrellas); C. General Brigadier (Ejército) o General de Grupo (Fuerza Aérea) (1 estrella).[2] 
  •  1. En el caso del Servicio Exterior Mexicano, la primera clase corresponde a los embajadores eméritos y eminentes, que de acuerdo con la Ley del SEM son:
  •  A. Eméritos: Artículo 25. El Presidente de la República podrá reconocer la dignidad de embajador emérito como culminación de una destacada y prolongada actuación de servicio al país en el ámbito de la política exterior. En ningún momento habrá más de cinco embajadores eméritos y serán designados de una lista de candidatos que satisfagan los siguientes requisitos: (Párrafo reformado DOF 19-04-2018)-
  1. Ser embajador, retirado o en servicio activo, que haya dedicado por lo menos 25 años al Servicio Exterior y se haya distinguido por haber ocupado cargos de importancia en el Servicio Exterior o en la Secretaría, por sus obras escritas sobre temas internacionales, o por haber prestado otros servicios destacados en el campo de las relaciones internacionales de México, o (Fracción reformada DOF 19-04-2018).
  2. Haber sido Miembro del Servicio Exterior, por lo menos con diez años de servicio y haber ocupado el cargo de Secretario. (Fracción reformada DOF 19-04-2018). Los embajadores eméritos retirados tendrán como función atender las consultas que les haga el Secretario. (Párrafo reformado DOF 19-04-2018). La categoría de embajador emérito sólo podrá usarse en el ámbito interno y tendrá la compensación que fije el Presupuesto de Egresos de la Federación. Ningún embajador podrá ser, a la vez, embajador eminente y embajador emérito.
  •  B. Eminentes: Artículo 24. Dentro del rango de Embajador habrá un máximo de diez plazas de embajador eminente, como distinción a los miembros de ese rango por su actuación destacada de servicio al país en el ámbito de la política exterior. Para cubrir una vacante de embajador eminente, el Secretario someterá a la consideración del Presidente de la República los nombres y antecedentes de aquellas personas que tengan una antigüedad mínima de diez años como embajador y que hayan ocupado cargos de Director General o superiores en la Secretaría o desempeñado importantes misiones en el exterior. El Ejecutivo Federal hará las designaciones correspondientes. La categoría de embajador eminente sólo podrá usarse en el ámbito interno y tendrá la compensación que fije el Presupuesto de Egresos de la Federación. (Artículo reformado DOF 25-01-2002, 19-04-2018).
  1. La segunda clase es la de los embajadores que por recomendación del secretario de relaciones son designados por el presidente de la República para representar a México ante el gobierno de otro Estado, o bien, ante un organismo internacional. Esta distinción puede repetirse varias veces, dependiendo de la edad del funcionario, o del reconocimiento que tenga del mismo gobierno en turno. En esta misma clasificación también se producen ascensos y designaciones en los mejores puestos dependiendo de méritos, o bien, del grado de conexiones o amistades a las que el funcionario puede recurrir para apoyarse; lo cual se refleja en la cantidad de años necesarios para alcanzar el rango máximo de la carrera diplomática.

          Al respecto, viene al caso comentar que, en la historia relativamente reciente del SEM ocurrió que -aprovechando ciertas imprecisiones o vacíos en la Ley correspondiente-, un grupo muy unido e inteligente de compañeros logró saltar una categoría, para mediante un procedimiento legal ser ascendidos de “cónsul de primera” a “cónsul general” y de ahí a la homologación con el rango de embajador. Como resulta obvio, los aludidos después de haber ingresado por concurso, no tuvieron qué volver a presentar exámenes para ascenso.

También existe el lado opuesto, el “canibalismo”, que se llega a presentar entre los mismos aspirantes, ya sea por la competencia profesional, por celos o por intereses. Asimismo, durante algún tiempo ha existido una especie de “dinastía” de diplomáticos, quienes orgullosos de ostentar apellidos ilustres, también han tratado de “depurar el servicio” de diferentes maneras, encontrando complicidad en funcionarios gubernamentales y legisladores, que han aprobado leyes y reglamentos a modo, para impedir o retrasar los ascensos de un buen número de funcionarios, sin importar que demostraran una preparación permanente, actualización de conocimientos y méritos en el trabajo.  En el lado opuesto impulsaron a otros funcionarios, quienes llegaron a obtener tres o cuatro ascensos en tres años, cuando en términos generales –de acuerdo con las bases de los concursos- se debería de tener una antigüedad mínima de 2 años para tener derecho a participar. En el contraste, conozco a un funcionario que tuvo qué presentar hasta 10 veces los exámenes para ascenso en una categoría y en cada ocasión recibía la misma respuesta: “usted aprobó el examen, pero no alcanzó plaza.”[3]      

  1. La tercera clase de embajadores la representan los funcionarios que habiendo logrado el ascenso a ministro del SEM por concurso público, o por nombramiento discrecional del secretario de relaciones exteriores -pero que llegaron a los 65 años sin que hubiera una plaza de embajador en algún país que pudiera ocupar-. En ese caso, pasa irremediablemente a “disfrutar de los beneficios de la jubilación” y su pensión alcanzará el máximo otorgado en dicha categoría. En esa situación fue que, el que esto escribe causó baja del SEM con la categoría de embajador (de tercera), equiparable a un general brigadier del Ejército Mexicano, con una estrella.

Finalmente, como todo mundo sabe, existen los llamados “embajadores  políticos” designados discrecionalmente por el Jefe de Estado, que de acuerdo con el Artículo XV de la Ley del SEM, pasan a ser miembros del Servicio Exterior de manera temporal; lo cual significa que no son considerados como personal de carrera.[4]

Por otra parte la misma norma legal asienta lo referente a: la Integración del Servicio Exterior: Denominación del Capítulo reformada DOF 19-04-2018. ARTÍCULO 3.- El Servicio Exterior se integra por personal de carrera, personal temporal y personal asimilado[5] y comprende las ramas diplomático-consular y técnico-administrativa. En esta categoría se acomodan los embajadores y cónsules nombrados por el jefe del Poder Ejecutivo. Tema que abordaré en futuros artículos.  

 —— o ——

 Notas: 

[1]Ley del SEM, ARTÍCULO 6.- El personal de carrera es permanente y su desempeño se basa en los principios de preparación, competencia, capacidad y superación constante, a fin de establecer un servicio profesional para la ejecución de la política exterior de México.

[2] Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos (publicada en el Diario Oficial de la Federación el 26 de diciembre de 1986).

[3] En este caso la nueva Ley del SEM contiene reforma para algunas categorías, se fijan plazos para ascender : ARTÍCULO 40-BIS.- La Subcomisión de Evaluación recomendará a la Comisión de Personal la baja definitiva del Miembro del Servicio Exterior de carrera, que no haya ascendido al rango de Primer Secretario en un plazo máximo de quince años desde su ingreso, o bien, que no haya ascendido al rango de Consejero en un plazo máximo de diez años desde su ascenso al rango de Primer Secretario, salvo por causas debidamente justificadas que deberán ser presentadas a consideración de la citada Comisión. Asimismo, la Subcomisión de Evaluación recomendará a la Comisión de Personal, la baja definitiva del Miembro del Servicio Exterior de carrera cuya evaluación de desempeño arroje un resultado insatisfactorio.

[4] ARTÍCULO 7.- El personal temporal que requiera la Secretaría, será designado por acuerdo del Secretario, previo dictamen favorable emitido por la Comisión de Personal, con base en los perfiles que al efecto defina esa Comisión. Dicho personal desempeñará funciones especializadas en adscripciones determinadas, de conformidad con los referidos perfiles y las necesidades del servicio. Dicho personal desempeñará funciones por un plazo que no excederá de seis años, de conformidad con lo establecido en el Reglamento, al término del cual sus funciones cesarán automáticamente y no podrán extenderse. Los así nombrados no forman parte del personal de carrera del Servicio Exterior ni figuran en los escalafones respectivos. Los nombramientos del personal temporal no podrán exceder del dieciocho por ciento del total de las plazas autorizadas para el Servicio Exterior en la Secretaría.

[5] ARTÍCULO 8.- El personal asimilado se compone de servidores públicos y agregados a Misiones Diplomáticas y Representaciones Consulares, cuyo nombramiento haya sido gestionado por otra dependencia o entidad de la Administración Pública Federal u otra autoridad competente, con cargo a su propio presupuesto. Un ejemplo de lo anterior son los agregados militares, navales y otros.

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8 Comments

    • Estimada ÁNGELA, muchas gracias por su comentario. El tema es algo que desde hace tiempo había querido compartir, alguna vez lo hice con mis alumnos. Un abrazo y deseo que usted y su familia se encuentren bien.

  1. Bien Toño…en algún momento conversamos esta inquietud tuya de manera muy superficial…me da mucho gusto que hayas expresado tu sentir que, por si acaso, es real. Un abrazo

    • Estimado Víctor Hugo gracias por tus comentarios. Algo debemos de dejar a quienes nos siguen o nos honran con su amistad y aprecio.

  2. El título de Embajador tiene, históricamente, rancia similitud con la ilustre Aristocracia, pariente no lejana de la Realeza. Desmenuzar como lo has hecho, las jerarquías del rango en el caso del Servicio Exterior Mexicano no deja de producir escozor en la piel de quienes nos sentimos señalados como Embajadores de Tercera. Nada le merma al brillo o satisfacción que arropa al título, no así a nuestras magras pensiones. Te felicito por sacar a la superficie lo que pulula en los corrillos.

    • Muchas gracias estimado César, la idea de ninguna manera ha sido de ningunearnos, solo explicar la realidad del SEM. Mucha gente me ha preguntado si puede dirigirse a mí como embajador emérito, eminente, excelso (por excelentísimo), y yo siempre he contestado que solamente embajador, pues es algo que logré con muchos esfuerzos, entrega y preparación. Un abrazo y que todo vaya bien para ti y tu familia.

  3. Tampoco olvidar que quien rescata la dignidad y el derecho de los Embajadores Jubilados a portar un pasaporte diplomático, es nada menos que el Embajador Antonio García Alonso, encabezando una lucha sin tregua, por varios años. Un Embajador, que por las circunstancias de su ascenso en 1994, podría calificar como Embajador de Tercera.

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