INTRIGA CONTRA EL CÓNSUL DE MÉXICO EN FRESNO. LA VERDAD SOBRE LAS CARTAS AL PRESIDENTE FOX. Por Enrique Romero Cuevas

Narración. “Llegué a Fresno, California, durante el segundo semestre de 1999, imbuido de gran entusiasmo, pues por fin había logrado que se me diera la oportunidad de demostrar mi capacidad como titular de una representación mexicana en el exterior, así fuese un Consulado de Carrera y no una embajada o consulado general, como originalmente era mi aspiración.

El camino para lograrlo no fue fácil; durante un periodo de vacaciones en México, mientras estaba comisionado en nuestra embajada en Santiago de Chile, visité a un alto funcionario que me había dado aliento a mi deseo de obtener una titularidad, específicamente referida al consulado general en la ciudad de Guatemala, donde recientemente había concluido su misión el anterior titular y no había noticias de la designación de un sucesor para el cargo. Por ello, con gran ánimo me apersoné en el despacho de este funcionario, con quien nos conocíamos desde la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, que consideraba amigo y que se había desempeñado fundamentalmente en cargos de relevancia en las oficinas centrales de la SRE, pues era de una familia cuyo apellido se consideraba de prosapia en el servicio exterior.

Sin embargo, la reunión no resultó como esperaba pues él, inesperadamente me cerró la puerta a esa o a cualquier otra opción, dejándome anonadado y resentido. Al ver que esa puerta se convertía más en un obstáculo que en una oportunidad, molesto por lo que me pareció una traición o al menos una burla y falta de seriedad de parte de este personaje, decidí que era el momento de buscar nuevos horizontes entre otros altos funcionarios, así que conversé con el secretario particular de Juan Rebolledo Gout, subsecretario para América del Norte que, sin conocerme siquiera, acogió mi interés de forma inmediata, asegurándome que precisamente estaban buscando funcionarios que tuvieran verdadero compromiso para atender los asuntos consulares en nuestras representaciones en Estados Unidos pues la situación prevaleciente era delicada; incluso me anticipó algunas sugerencias de ciudades estadounidenses donde podría desempeñarme como titular de un consulado de carrera…”

*El autor es embajador de México, jubilado.

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