IV. Hablando de Cuestiones Gramaticales:
Los Gentil Hicios.
Por Enrique Hubbard
En el tema de las relaciones internacionales es elemental suponer que sabemos con quién estamos tratando, pero me acabo de dar cuenta (¡ahhh!) de que nadie le llama igual a las naciones y menos a sus nacionales, ni mi compadre Juan también. ¿Por qué tal inconsistencia? Pos quién sabe.
El otro día en la tarde me preguntó un diplomático si se dice Nueva Zelanda o Nueva Zelandia, a lo cual obviamente contesté “yo no levanté la mano”. La preocupante ignorancia manifiesta por el subscripto lo hizo acudir a esa inagotable fuente de erudición que es la enciclopedia botánica, pero me quedé en las mismas porque no parece haber regla fija de asignación de los nombres de los lugares, las ciudades, los países y los gentilicios. ¿Por qué? Pos quién sabe.
Miren. Debe haber argumentos de peso a favor de que se diga “Nueva Zelanda” entre ellos el que es congruente con decir Irlanda. Pero en ese caso se me atorarían en la garganta los nombres de Islandia, Groenlandia, Swazilandia y hasta Disneylandia. Como ven, no es cosa solamente de distintas formas de traducir del inglés, ni acaba allí la cosa, como verán.
Si fuera cierto que los nombres se fijaron primero en inglés y luego se tradujeron, lo cual explicaría que llamemos “Austria” a lo que los de allá mero llaman “Osterreich”, hocico de mono, no, así como también que llamemos “Suecia” a lo que ellos bautizaron como “Sverige”, entonces tendríamos que decir “Suizelandia”, traducción del nombre en inglés “Switzerland”. Se me acaba de ocurrir que en ese caso estaríamos discutiendo si debía decirse Suizelanda o Suizelandia. ¡Uffff! Pos quién sabe.
El asunto se pone misterioso cuando se analiza, nomás porque yo digo, el caso de cierto país europeo conocido por sus habitantes como “Bundesrepublik Deutschland”. En inglés se tradujo como “Federal Republic of Germany”, de suerte que si el nombre que usamos en español viniera de ahí tendríamos que decir “República Federal de Germania”, pero no, decimos República Federal de ALEMANIA, demostrando con ello...... no sé qué cosa.
Para acabar de ilustrar mi ignorancia, me declaro incompetente para dilucidar (a ver, ¡di “lucidar”!) el caso de un nórdico estado del atlántico casi boreal. Se llama “Iceland”, que en buen cristiano tendría que traducirse como “Hielandia o Hielanda”, tomando en cuenta que al parecer el hielo es el elemento descriptivo de aquella tierra. Pero en español decimos “Islandia”, con énfasis en la característica insular del territorio, no en la gélida descripción del nombre en inglés. ¿Por qué?, pos quién sabe.
Y ya entrados en gastos me sigo de frente por aquellos septentrionales rumbos y traigo a colación, nomás porque sí, el caso de Groenlandia, que por cierto no es Groenlanda, conste. Resulta que en inglés se llama “Greenland”, lo que traducido directamente daría “Verdelandia” o “Verdelanda”, lo cual no sucedió porque...... quién sabe.
A lo mejor se trata de respetar la voluntad de los nativos de cada nación, pero entonces habría que ver por qué decimos Japón cuando ellos dicen Nipón, por qué se escribe Sarajevo cuando ellos le dicen “Sarayievo”, o por que insistimos en escribir Belice cuando los vecinos le ponen Belize. Pos quién sabe.
Todavía falta saber por qué se cambió Pekín a Beijín, cuando no fueron los chinos quienes lo pidieron, pero ahí hay un problema de prenunciación y entendición (sic). Los chinitos escriben en chino (¡impactante descubrimiento del Emba!) y como no se podía leer aquello, por ay les preguntaron qué decía allí, sólo que los que escucharon la respuesta eran ingleses y escribieron lo que creyeron oír, alguacil como lo que pasó cuando los españoles oyeron el nombre de cierto sitio en el actual estado de Morelos, que terminó siendo Cuernavaca. O sea que los ingleses oyeron claramente que decían “Pekín”, pero años después afinaron el oído y oyeron otra cosa, que al escribir en SU idioma les dio “Beijín”, pero que si me lo hubieran prenunciado a mí hubiera escrito “Beiyín”, al fin que así lo decimos ¿no? La razón por la que usamos la forma de escribir en inglés pero pronunciado como en español pregunta usted, pos quién sabe.
Para acabarla de amolar, algunos países insisten en cambiarle el nombre a su nación o a ciertas ciudades. Después de años de llamarle Birmania a Birmania, ahora tenemos que decir Myanmar, cuya capital, Rangún (no Rangoon, que eso es en inglés), ya no se llama así, sino Yangón. Ta cañón.
Luego los indios, no hindúes, que esos son los fieles de una religión llamada precisamente Hindú, pero en la India hay también mús ulmanes y siks y budistas y etcéteras (de nada). Pos bien, los indios me salieron con que no les gustó el nombre de esa ciudad hasta hace poco conocida como “Madrás” y quieren que le digamos Chennin. Tampoco quieren que digamos Calcuta, sino Kolkata, tal vez por la misma razón por la cual se cambió Pekín a Beiyín, porque hubo mala escuchación de parte de los británicos. Bueno, quién sabe.
Ora que me acuerdo, yo presumí mucho de saberme las capitales de las nuevas naciones africanas, y ahora resulta que no, porque los nigerianos dicen que no es cierto que su capital sea “Lagos”, quesque ahora es Abuya, por cierto escrito por ellos como “Abuja” porque así suena en inglés gritánico, pero en realidad se pronuncia con una “elle”, no con una “jota”.
Nooo, si les digo que pa vergüenzas no gana uno en este atole.
Ya pa despedirme, déjenme platicarles que la capital de Belize es Belmopán, pero no por lo que se anda diciendo por ahí. No es cierto que antes se llamara Belmoprí y que hubiese habido cambio de nombre en el año 2000. Lo que pasa es que construyeron su nueva y moderna capital en la confluencia de los ríos Belize (Bel) y Mopán, sea eso escrito de acuerdo con los deseos de los que son nativos del vecino país.
Luego los malayos se aventaron la puntada de fabricar también su nueva capital, pos cómo se iban a quedar atrás. La nueva sede de los poderes notariales, no, gubernamentales, se llama “Putrajaya”, pero para variar y no perder la mala costumbre se prenuncia “Putrayaya”. ¿Por qué escribir el nombre con “J” entonces si se pronuncia como elle? Pos quién sabe.
La conclusión inevitable (dance), es que las negociaciones internacionales salen bien por puro milagro, pues ni siquiera sabemos bien a bien el nombre de la nación interlocutora o el gentilicio de sus negociadores. ¿Se dice myanmarenses o birmanos? ¿Debe llamarse “bajoterranos” a los de las “Netherlands”? (Holanda) Pos quién sabe. ¿Son “belizeños”, como ellos quieren, o “beliceños”, como dicta lagra, este, la gramatica? Pos quien sabe.
El misterio continúa y servirá para dejar atónitos y estupefactos a los jóvenes diplomáticos tal como nos dejó a nosotros los no tan jóvenes. ¿Habrá quién resuelva el enigma?, pos quien sabe.
Saludes,
El Emba, patrón anímico.
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